8 lecciones aprendidas...
El amor es ciego y así nos pasa, que no vemos la mierda realidad hasta que no nos hemos metido de cabeza en ella. Nos pasamos la adolescencia revolucionadas por las hormonas que nos ponen la cabeza más loca que 5 chupitos de tequila y nos pillamos del chuleta del barrio porque se parece a ese actor del que coleccionamos pósters de la SuperPop. No es de sorprender que nos llevemos un leñazo al descubrir que está más interesado por la chica que tiene las tetas más grandes que por cualquier otra y comenzamos nuestra andadura romántica sexual con decepciones y dolores de corazón y cabeza. No todo va a caer a saco roto porque una va reconociendo patrones y va oliéndose, sino por dónde tirar al menos por dónde no. Da igual que tengas 15 que 30, te enamoraste y volviste a entrar en el juego dónde vives con ilusión arriesgando a que te rompan el corazón otra vez; la buena noticia es que cada ruptura no ha sido en balde; de cada uno de los idiotas con los que has salido has ...