Entradas

Amor propio

  El amor propio surge, cuando te ves cara a cara con aquellas cosas que no te gustan de ti y aun así quieres seguir amándote. Entiendes que no puedes ser perfecta y que esas cosas que otros etiquetan como “negativas” forman parte de tu personalidad y a veces es imposible que puedas deshacerte de ellas. Amarse a una misma no es resaltar en todo tiempo las cosas bonitas o positivas que tenemos, es también respetar y validar aquellas cosas que no entendemos en nuestra forma de ser. Nos cuesta creerlo; pero esos miedos, sombras e inseguridades que tantos queremos evitar, en muchas ocasiones hablan de quienes somos, que queremos o cuáles son esas necesidades que nos piden con urgencias, que nos ocupemos de ellas, con amor. Cuando hablamos de amor propio creemos que es una aceptación de todo lo que somos y a veces hay cosas de ti, que se te hará difícil de aceptar, pero, que bonito es respetarlas y no vivir en guerra con ellas. Solo así podrás tener paz y cuidar su salud mental. No pode...

Amor sano

  Hoy en día tenemos mucha información sobre el amor pero en mi opinión muy poca   sobre el amor sano.   Constantemente vemos en televisión, cine, redes sociales…Como las parejas “ponen a prueba su amor”, se desprecian en público o muestran un amor “que lo puede todo”, incluyendo faltas de respeto y derivados. Toda esa información nos ayuda a formar nuestra idea del amor y yo con los años me he dado cuenta lo distorsionada que la tenía. No ha sido hasta muchos años y muchas relaciones tóxicas después, cuando he podido elaborar mis 10 imprescindibles para que tu relación no se vaya a la mierda. 1.  Normalizar los celos.  No, tu pareja no te quiere más por dejarte ver su móvil ni tú tienes por qué hacerlo. Un gesto que nos parece ridículo, como ver a quién le escribe nuestra pareja denota en el fondo una inseguridad brutal en ti mismx que te aseguro solo traerá problemas y discusiones totalmente evitables. Es un ejercicio necesario darnos cuenta de dónde viene esa...

Se verá

 A veces me miro y pienso: ¿en qué momento me volví tan intensa? Si antes era la reina del “ya se verá”, la que no tenía prisa por nada. Y mírame ahora, queriendo que todo encaje ya, que la gente diga lo que siente ya, que las cosas salgan bien… ya. Y no, no es impaciencia. Es que la vida me ha dado unos cuantos golpes que me han enseñado que el “ya se verá” a veces no llega nunca. Cuando pierdes a personas que eran tus pilares, te cambia el reloj interno. Ya no cuentas los días igual, porque sabes que cualquier minuto puede ser el último con alguien que te importa. Y claro, te entra la prisa… pero no por llegar antes, sino por sentirlo todo mientras puedas. Yo era la que decía “tranquila, todo llega”. Y ahora soy la que dice “sí, pero que llegue ya, por si acaso”. Y me río, porque a veces me escucho y digo: Ara, relájate, que te vas a marear tú sola. Pero al final me sale natural, porque tengo el corazón lleno de recuerdos que pesan y de ganas que empujan. No quiero correr, lo pro...

Me atrevo

  El secreto está en que el día que veas todas estas cosas, será porque yo hace tiempo que decidí quererme y, en este caso, me quiero contigo. Y en mi concepto de amor, la perfección reside en mostrarme sin adornos y con mis vergüenzas liberadas. Porque solo querré que me quieras si lo haces de verdad. Y es que no quiero que me quieras por lo que muestro de puertas afuera, ni por lo que escondo detrás de una sonrisa bonita. Quiero que me quieras en mis noches más largas, cuando la inseguridad me arañe por dentro, cuando dude de todo y aun así siga intentando estar en pie. Quiero que me quieras en mis silencios incómodos, en mis bromas tontas, en mis despistes y en mis rarezas. Porque ahí es donde habito de verdad, en esa parte que no siempre enseño pero que es la más mía. El amor que yo entiendo no vive en los grandes gestos, sino en lo pequeño. En el café de la mañana, en el abrazo que llega sin avisar, en la mirada que dice “tranquila, estoy aquí” sin necesidad de palabras. ...

Tu luz

 Julio… hoy, como cada día que pienso en ti, siento un vacío inmenso. Dos meses, un mes, un día… y aún no puedo creer que no estés aquí. Que ya no pueda escucharte reír, que no pueda abrazarte ni decirte lo mucho que significas para mí. Perderte duele de una manera que no se puede explicar con palabras, porque eras más que un amigo: eras mi refugio, mi confidente, mi risa en los días grises, mi luz cuando todo parecía oscuro. Es tan difícil imaginar un mundo sin ti… un mundo en el que no me busques para compartir cualquier tontería, para hacerme sonreír con tus ocurrencias, para recordarme que la vida puede ser hermosa aunque duela. Te echo de menos en cada pequeño gesto, en cada rincón que antes estaba lleno de ti, en cada recuerdo que me golpea con fuerza y ternura a la vez. Nunca entenderé del todo tu dolor, ni qué te llevó a marcharte así… y eso duele tanto. Me duele pensar en tu sufrimiento escondido detrás de esa sonrisa que iluminaba todo. Me duele no haber podido abrazarte ...

Chasing cars

Hay canciones que no solo se escuchan, se viven. Chasing Cars es una de ellas. La primera vez que la oí fue en Anatomía de Grey, y desde ese momento algo cambió en mí. Hay una tristeza en ella que me atraviesa, pero no es solo dolor: es emoción pura, es intensidad, es sentir hasta el último rincón del corazón. Cada nota me envuelve, me hace recordar que sentir tanto es vivir de verdad, aunque a veces duela. Cuando la escucho, me siento flotando entre recuerdos, emociones y pequeños instantes que marcaron mi vida. Es como si la canción me dijera que está bien detenerme, mirar a los ojos lo que siento, y simplemente existir en ese momento. Es brutal cómo algo tan simple puede hacer que me derrita y me llene a la vez, que me haga llorar y sonreír al mismo tiempo. Chasing Cars no es solo música: es un espejo donde veo mi vulnerabilidad, mi fuerza, mi capacidad de sentir con todo el corazón. Y aunque sea triste, no quiero que termine nunca, porque me recuerda que estoy viva, que puedo amar,...

💫

  Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...