¿Sabes qué pasa? Que voy y no se dónde. Que la ciudad está ahora cada vez más naranja y gris. Que el frío me congela las entrañas. La gente me parece tan distante. Que no quiero lo que quiero y viceversa. Que vuelvo a estar dando vueltas. Que llevo casi dos horas. Que no se contestar cuando me preguntan "¿por qué?". Que las noches se me clavan. Que me flaquean las piernas, se me caen los pantalones. Que me lanzo a lo loco a la carretera. Que no me atrevo a cruzar. Que me he puesto a correr por la ciudad por donde me han dicho que se había ido. Que no se por qué. Que no tiene sentido. Que todo esto es demasiado absurdo. Que hago por hacer. Que las macetas de ese balcón estan por las tardes ya siempre oscuras. Que hoy la ciudad está llena de gente. Que hoy la encuentro más vacía. Que duelen todos los momentos de disfraces que ha habido en mi vida. Que no entiendo nada. Que no me importa casi nada. Que el dinero de la jefa me sabe a mierda. Que no se poner punto y final. Que se me duermen las piernas y brazos. Que las aceras son más resbaladizas. Que se me escapan los días. Que el tiempo hiere. Cada segundo es un suicidio. Que hoy no lato.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
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