Sal a la calle, mira a tu alrededor siente esa brisa, disfruta del sonido de las hojas al caer al suelo o del sonido de las ramas al tocarse. Mira al cielo, cierra los ojos siente el viento tocándote la piel, sonríe.
Camina sin pensar hacía donde quieres ir, simplemente házlo.
Mira a la gente pero no como siempre, mira a los ojos e intenta descubrir lo que piensan; Camina empezando siempre con el pie derecho aunque no creas en esas supersticiones que te contaban de pequeña.
Si estás sola disfruta de tu misma compañia, y si estás con alguien callate y dejale hablar mientras cierras los ojos y gozas de lo que te explica aunque te parezca aburrido.
Sientete pequeña mientras cuenta sus hazañas y grande cuando te cuente sus miedos, opina sin pasarte y regálale tu mejor sonrisa.
Mira al mundo y haz fotos mentalmente , intenta no olvidar ese lugar en aquél momento.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
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