Aquí estoy de nuevo con demasiadas ganas de mandarlo todo a la mierda y con pocas de salir de mi mundo. Me he enfadado con todo lo que me rodea aunque quizás el problema lo tengo yo sola. Necesito escapar de esto, de este lugar que está volviendo loca, realmente loca. O simplemente una noche entera bajo las estrellas que vigilan aquella playa a la que no suelo ir ya. Ya no sé que es lo que necesito, quizás pensar en todo esto solo empeore mi situación o me haga hacer cosas de las que luego pueda arrepentirme. Tengo tanto dentro que no se por donde empezar, no sé si escupir todo lo que va por dentro o guardarlo para irlo tragando de poco en poco y empezar a aceptar todo esto que tengo delante. Porque ya no quedan de esas personas en las que confiar, porque no quedan de esas personas con las que puedes pasar horas en silencio y luego continuar como si nada hubiera pasado. Aveces lo echo de menos y aveces me repito a mi misma que yo sola me lo he buscado. Así que ya no me queda nada que hacer, saldré a la calle a pasearme entre toda esa gente a la que no le importa que estés enfadada con ellos tambien y te sonrian sin más y entonces sin ellos quererlo te hacen darte cuenta de que realmemte no merece la pena andar triste por esta vida, que no merece la pena bajar la cabeza cuando alguien te mira fijamente queriendo decir de todo sin soltar una palabra. Voy a escaparme de este lugar. Abre la puesta, que voy para allá!
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios