Quizás el nuevo año sólo sea un salto en las manecillas del reloj o arrancar una hoja en el calendario, pero eso nos anima. A mí personalmente lo hace. Es marcar una fecha para empezar de nuevo o para continuar creciendo. No tengo un estudio de cómo ha sido este año ni estadísticas sobre si pesa más lo bueno o lo malo, sólo sé que a día de hoy me siento satisfecha. Contenta de que cada una de las personas importantes en mi vida haya estado a mi lado y confío en que siga siendo así. Cada vez noto las relaciones más fuertes y eso me encanta. Satisfecha también de mis pequeños logros y de haberme dado cuenta de cosas de las que quizás debería haberme dado cuenta antes, aunque nunca es tarde y por eso mismo tenemos un año más, siempre. También ha habido pérdidas y malos tragos de los que algo he sacado y, como todo, han pasado. Gracias a ello me encuentro ahora en este estado de ánimo. Si hubiera que resumir este año en alguna palabra sería ‘fuerza’. Sí, siempre fuertes.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios