Lo he escuchado, leído y visto. Esa capacidad que tienen las personas para decir dos palabras, esas dos palabras que no deberían decirse tan esporadicamente como ahora se hace. Esas palabras deberían ser propiedad de gente que sí sepa el significado, de personas que hayan luchado por aprender a decirlas. Que esas dos palabras no son de usar y tirar, no son desechables. Y me da rabia porque a mi me ha costado aprender a vocalizarlas, me da rabia porque sé su significado, porque me costó tanto tiempo meterlas en mi vocabulario. Deberían venderse al mejor postor en sentimientos, tener derechos sobre ellas, pero también obligaciones. Y ahora lo ves por todos lados "Hola Elena, te quiero", pero la persona que lo dice acaba de conocer a Elena hace dos días. Creo que esas dos palabras son como las mejores sedas, necesitan tiempo y dedicación para que alguien valore su significado y el trabajo que ha costado llegar hasta ellas. Por eso ahora me quedo con otro tipo de palabras, las que no son habladas. Me quedo con su abrir y cerrar de ojos. Os dejo todos mis "te quiero" que desde ahora ya no los necesito.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios