Lo he escuchado, leído y visto. Esa capacidad que tienen las personas para decir dos palabras, esas dos palabras que no deberían decirse tan esporadicamente como ahora se hace. Esas palabras deberían ser propiedad de gente que sí sepa el significado, de personas que hayan luchado por aprender a decirlas. Que esas dos palabras no son de usar y tirar, no son desechables. Y me da rabia porque a mi me ha costado aprender a vocalizarlas, me da rabia porque sé su significado, porque me costó tanto tiempo meterlas en mi vocabulario. Deberían venderse al mejor postor en sentimientos, tener derechos sobre ellas, pero también obligaciones. Y ahora lo ves por todos lados "Hola Elena, te quiero", pero la persona que lo dice acaba de conocer a Elena hace dos días. Creo que esas dos palabras son como las mejores sedas, necesitan tiempo y dedicación para que alguien valore su significado y el trabajo que ha costado llegar hasta ellas. Por eso ahora me quedo con otro tipo de palabras, las que no son habladas. Me quedo con su abrir y cerrar de ojos. Os dejo todos mis "te quiero" que desde ahora ya no los necesito.
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
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