Es jodido. Jodido necesitar hablar con el porque hay cosas que sólo quiero contarle a el. Es jodido dudar si marcar su número por miedo a un "no me importa", "no me llames para esto", o por miedo a la confianza. En el sentido de que podrá haber mucha, pero no ha vuelto a ser sincero conmigo. No ha vuelto a haber sinceridad por su parte en temas que flotan y flotan y flotan. Es el continuo pensamiento de siempre. El que no me deja dormir. Pensar si sólo seré yo quien esté haciendo las cosas mal, que no me esté portando como me debería de portar, que no esté actuando bien. Esperar algo que me diga que no soy yo quien lo hace mal siempre, que a veces no es culpa mia, ni de nadie. Al menos ya no existe esa culpabilidad permanente; se fue hace mucho tiempo. Y hace mucho también que me pedí a mi misma dejar de pensar qué significo yo para el, qué o quién soy. Pero eso es imposible, realmente imposible. Me pregunto cada día si sigo siendo especial, aunque puede sonar a bobada o a repetición, pero siempre está ahí esa pregunta. Junto con otras muchas. ¿Pensará en mi como lo hago yo? O al menos, ¿pensará en mi? ¿Se acordará de mi en determinados momentos, al pasar por ciertos sitios, o al decir algunas palabras? ¿En algún momento sentirá que me necesita para algo? ¿Seré yo con quien querrá hablar de alguna cosa que le pueda pasar? ¿Echará de menos verme por su cocina apoyada en la encimera mirando por la ventana cuando realmente a quien miro es a ella por el reflejo? ¿Me echará de menos en su cama hablando de bobadas? O qué cojones, simplemente... ¿me echará de menos en algún momento? ¿O seré yo quien esté en su cabeza un poquito al día? Pero al final de qué sirven todas estas putas preguntas si nunca tengo los cojones suficientes a preguntárselas. Si siempre pienso... pregúntale si te echa de menos. Pero siempre pienso "es una estupidez" y en fin... nunca tengo el valor de decírtelo porque me siendo idiota. Y evidentemente, por miedo a un "no" a todas esas preguntas. Sigo siendo igual de cobarde... y me sigo sintiendo igual de vulnerable.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios