Apagado o fuera de cobertura. Sin batería, como quieras llamarlo. Así tengo yo el corazón. Y ahora, me recuerdas a mi cuando mi corazón aún funcionaba. Sí, porque yo también lo he sentido. Eso de estar enfadada, ¿no?. Nada está claro. Nada es claro. Tú no lo tienes claro. Todo es un lío. Entonces es cuando te enfadas, la situación, el momento, la hora, el minuto, incluso el segundo... todo, todo te saca de quicio. (Incluido Él, por supuesto). Y te enfadas y al enfadarte te enfadas todavía más por estar enfadada. Y todo sigue siendo un lío. No lo niegues, porque yo también me he sentido así.
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
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