Siempre dije que para estar de fiesta todos valemos. Pues claro. Para ir a tomar unas cañas, para pedir unas raciones, para beberse unas copas o para reirse de la vida, sirve cualquiera con un mínimo de cociente intelectual y ganas de pasarlo bien. La diferencia reside en qué en algún punto necesitamos algo más. Alguien que nos sujete los hombros cuando nos vienen los golpes, que nos demuestre que sonreir es más fácil de lo que nos parece, que una mirada puede cambiar un día nublado, que una mano en la rodilla tiene encanto o que un abrazo nos puede dar un vuelco al corazón. Y el punto diferencia lo pones tú. En cada momento. Y lo peor, es que, por muy pasteloso que me quede, no lo ves. Y dan ganas de mandarlo todo a la mierda, y gritartelo. Aunque no me creas. Porque claro que también te quiero por como follamos. Y también me jode que no entiendas que lo que no nos separa, nos hace más fuertes.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios