¿Qué qué es horrible? Pues todo. Todo esto. Lo de no sentirte. Lo de echarte de menos. Lo de escucharte por todas partes a sabiendas de que no estás en ninguna. En ninguna de mis vidas. Yo que sé. Si tan sólo pudieras olvidar lo de antes, si pudiésemos empezar de cero... Tú y yo... No sé si volverías a arrepentirte, pero yo no sería la misma. Te lo aseguro. Dios... Quién iba a decirme que esto pasaba en la vida real. Que no es cosa de películas. Que es verdad que a veces me encuentro buscándote por nuestras calles. Que no veo el momento de volver a verte. Que me muero por rozarte la piel, por llenarte el cuerpo de besos, por entrelazar mis manos con las tuyas mientras oigo tu respiración entrecortada amarrada a mi oido que me toca el corazón diciendo que no se cansa, que no te cansas de vivirme.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios