¿Qué te crees? ¿Que no lo sé? ¿Que no sé que algún día de estos voy a encontrarme contigo en cualquier parte y voy a tener que saber cómo reaccionar? Claro que he pensado en eso. Claro que he pensado en uno y mil encuentros nuestros. Y claro que he ensayado delante del espejo como no darme la vuelta cuando tú y yo nos encontremos frente a frente y me mires de esa manera en la que no quiero que me mires. Claro que he pensado en todo esto. Y ahora estoy segura de que en algún momento de mi vida nos tendremos que encontrar, porque el mundo tiene una facilidad acojonante para volverse jodidamente pequeño cuando estás huyendo de alguien. Y créeme. Estaré preparada. Cuando tú y yo nos volvamos a encontrar no me pillará de sorpresa. No me quedaré petrificada sin saber cómo reaccionar. Sabré. Sabré qué hacer y cómo hacerlo. Llevo toda mi vida esperando ese momento. Y cuando llegue, no pienso perder la oportunidad de decirte cuánto te he querido y cuánto te sigo queriendo.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios