Tiempo. Odio que se necesite tiempo para todo. Para darse cuenta de quién vale la pena, para cambiar las cosas, para empezar de cero. Tiempo para olvidar y también tiempo para sentir. Siempre el puto tiempo. Y odio equivocarme. ¿Por qué pocas veces acierto catalogando a las personas? ¿Por qué las cosas cambian y a nadie parece importarle? ¿Por qué a la mayoria de seres humanos les cuesta tan poco olvidar? ¿Por qué desearía tanto olvidar yo también? ¿Por qué estoy tan confusa? ¿Por qué me vienen a la cabeza tantas preguntas y no encuentro respuesta para ninguna? Ahora solamente me encantaría coger un avión al infinito, marcharme lejos, otra vida, otro país, otro idioma, otras costumbres, yo que sé. Donde todo parezca muy muy lejano. Donde nadie pueda encontrarme. Donde no haya mil lugares impregnados de recuerdos. A un lugar donde no exista la nostalgia. A un lugar que no existe pero que alguien invente para mi.
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios