Quiero contarte un secreto. No soy quien tú crees, aunque mi disfraz es tan fino que me sorprende que no hayas visto a través de él. Soy la chica de tus sueños , disfrazada de tu mejor amiga. A veces intento romper esa fachada como en la fiesta de primavera, pero no debo porque te asustarás y volverás a huir. He decidido que es mejor vivir engañando que descubrir mis sentimientos. Es más fácil si estás inconsciente. Mi padre decía que hay dos clases de chicas, las que gustan a primera vista y las que tardan más. Espero ser de las segundas. Quizás no sea la que te guste hoy, pero voy a dejarte por ahora, con la esperanza de que vuelvas a mi. Merece la pena esperarte...
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
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