He de confesarte que me muero de ganas de verte, he de confesarte que me acuerdo de ti más veces de las que me gustaría al día, he de confesarte que guardo lo que me diste la última vez en mi mesita de noche, he de confesarte que cada vez que pienso en volver a verte me pongo nerviosa, impaciente y pequeña.
Me gusta su voz, sus manos, lo que me hace sentir cuando me abraza… Que me atraiga como hacía tanto tiempo que no me atraía nadie. Me gusta que sea diferente él y lo nuestro, porque no hay nada nuestro, solo instantes de vida en los que cada uno hacemos lo que queremos porque queremos… Como rara vez a lo largo de un día cualquiera.
¿Ven ya, no? :]
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
Comentarios