He de confesarte que me muero de ganas de verte, he de confesarte que me acuerdo de ti más veces de las que me gustaría al día, he de confesarte que guardo lo que me diste la última vez en mi mesita de noche, he de confesarte que cada vez que pienso en volver a verte me pongo nerviosa, impaciente y pequeña.
Me gusta su voz, sus manos, lo que me hace sentir cuando me abraza… Que me atraiga como hacía tanto tiempo que no me atraía nadie. Me gusta que sea diferente él y lo nuestro, porque no hay nada nuestro, solo instantes de vida en los que cada uno hacemos lo que queremos porque queremos… Como rara vez a lo largo de un día cualquiera.
¿Ven ya, no? :]
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios