Mi sentido (Ir)racional me hace querer ir corriendo a buscar lo que quiero, a quien quiero...
Pero me he equivocado tantas veces de camino cuando creía correr en la dirección correcta que ya dudo,
antes lo hacía creyendo llegar hasta el lugar idóneo, pero, hay, gilipollas de mi...
Heme aquí, estática y superficialmente sujeta a un mar de nubes de recuerdo llenos a partes igual de condensadas de nostalgia y resentimiento.
La verdad es que ya no sé a dónde correr ni por qué o quien hacerlo...
No me apetece, no tengo ganas...
Extrañamente, después de tanto empeño sólo me apetece quedarme sentada en mi nube junto a una pila de libros...
Sin correr, sólo esperando.
Y lo que quiera o quien quiera venir vendrá.
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
Comentarios