Una noche, se chocan de nuevo en un bar. Cada uno en su postura, cada uno por sus razones… Ella nerviosa y fría. Él indescriptible… como siempre. Ella ¿Quedarse - irse? Y entonces alguien da un empujoncito, establece contacto… y fuck! Ya no tuvo ovarios de dar marcha atrás. El cuerpo de la chica se convirtió en una pluma, nada de las tensiones de antes, ni del agobio…solo quedaba el deseo, dónde solo quería raptarlo y que juntos se volviesen invisibles para el resto.
En el minuto uno de la conversación ya quería besarlo. Durante el minuto dos darle besos por el cuello. Pero una lucha de ella contra ella misma frenaba todo (“- tengo dos lobos luchando en mi interior ¿cuál ganará abuelo? – el que alimentes más”). Pero al final paras de pensar y simplemente vives el momento. Y notar como sus labios no querían separarse, ni sus brazos despedirse, y sus miradas no desprendían indiferencia. Cuando ella estaba a su lado el tiempo pasaba rápido pero tan jodidamente dulce… Las peleitas, las caras, los gestos, las risas, las caricias y la cabezotonería de cada uno, todo tiene sentido. Tan parecidos y tan diferentes, tan fríos y después tan cálidos y calientes. Mezclas explosivas y calor, mucho calor en las despedidas amargas. ¿Excitante – doloroso? ¿Para qué catalogar? Sigue abajo..
¿En serio?
Esta es la historia de la más breve de mis relaciones, pero también de la que terminó, al menos para mí, de manera más confusa. Ya había tenido problemas anteriormente a causa de mi bisexualidad con algunos de los chicos con los que había estado. Lo que no podía imaginarme era que quien llegaría a dejarme por ello sería una chica, la primera y última chica con la que he llegado a tener una relación de pareja. Debo decir que creo que no fue el único motivo por el que decidió no continuar conmigo. Nos habíamos conocido por internet, teníamos una relación a distancia y las cosas no eran fáciles. No nos podíamos permitir vernos tan a menudo como nos hubiera gustado, pues vivíamos a casi tres horas en coche. Ninguna de las dos contaba con vehículo propio y ella vivía en un pueblo al que llegaban pocos autobuses. Pero no sé, podría haber alegado otro motivo para cortar conmigo que el de mi orientación sexual. Me cayó bien, empecé a seguirla y ella a mí y a raíz de eso empezamos ...
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