Una noche, se chocan de nuevo en un bar. Cada uno en su postura, cada uno por sus razones… Ella nerviosa y fría. Él indescriptible… como siempre. Ella ¿Quedarse - irse? Y entonces alguien da un empujoncito, establece contacto… y fuck! Ya no tuvo ovarios de dar marcha atrás. El cuerpo de la chica se convirtió en una pluma, nada de las tensiones de antes, ni del agobio…solo quedaba el deseo, dónde solo quería raptarlo y que juntos se volviesen invisibles para el resto.
En el minuto uno de la conversación ya quería besarlo. Durante el minuto dos darle besos por el cuello. Pero una lucha de ella contra ella misma frenaba todo (“- tengo dos lobos luchando en mi interior ¿cuál ganará abuelo? – el que alimentes más”). Pero al final paras de pensar y simplemente vives el momento. Y notar como sus labios no querían separarse, ni sus brazos despedirse, y sus miradas no desprendían indiferencia. Cuando ella estaba a su lado el tiempo pasaba rápido pero tan jodidamente dulce… Las peleitas, las caras, los gestos, las risas, las caricias y la cabezotonería de cada uno, todo tiene sentido. Tan parecidos y tan diferentes, tan fríos y después tan cálidos y calientes. Mezclas explosivas y calor, mucho calor en las despedidas amargas. ¿Excitante – doloroso? ¿Para qué catalogar? Sigue abajo..
💫
Perder a tu mejor amigo es perder un pedazo de alma. No es solo alguien con quien compartías risas, secretos o días enteros de conversaciones sin fin. Es perder a esa persona que hacía que el mundo fuera más soportable, que convertía lo cotidiano en especial, que era capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tus días más oscuros. Cuando tu persona favorita en el mundo se va, todo pierde color. La rutina se siente vacía, las horas se hacen eternas, y cada rincón guarda un recuerdo que duele tanto como consuela. Porque sí, recordar también duele. Es como tener una herida abierta que sangra cada vez que piensas en lo que ya no será. El suicidio deja preguntas que nunca tendrán respuesta. Te rompe por dentro imaginar cuánto tuvo que sufrir en silencio alguien que, por fuera, parecía lleno de vida, alegría y risas. Te castigas pensando si podías haber hecho algo más, si una palabra, un abrazo o una mirada hubieran cambiado su decisión. Pero la verdad es que el dolor que él llevaba ...
Comentarios