domingo, 2 de agosto de 2015

El final de una serie es como una ruptura amorosa, hay ciertas emociones y sensaciones compartidas que hacen que el duelo de la pérdida se acerque a nuestras vidas para recordarnos que, aunque en el futuro habrá calma, el proceso se presenta largo y angustioso. Lo descubrí con Juego de Tronos, esa serie maquiavélica que nos ha dejado a todos en shock y por la que durante cinco minutos nos convirtió en psicópatas ideando alternativas para el final de la vida de George RR Martin. Claro que, voy a ser sincera, algo similar me pasó con el final de Los Serrano.
Sí, no tengo ningún problema en admitir que los vi. Y, al igual que tú, también vi Farmacia de Guardia, Médico de Familia y lloré con Los Hombres de Paco. Son series mierdunas que nos acompañaron en la adolescencia pero que hubo que tragar porque era lo que había, y uno por aquella época se lo comía con patatas y punto. Pero, afortunadamente, un día llegó Internet, Netflix, Series.ly y sucedáneos, y con ellos Lost,Anatomia de grey, American Horror, Friends y todo un mundo genial que duraba 60 minutos.
Así que, tanto si te gusta la buena mierda como si no, las etapas del duelo son incuestionables y a todos los humanos de la Tierra, por gustos dispares que tengamos, nos invade en ese mismo momento un sentimiento común: el sufrimiento por el final de nuestra serie favorita. Pero, ojo, hay cura, solo hace falta fuerza para superarlo y tener en cuenta el proceso que os contamos. Ya verás que en unos meses estás curado para empezar con algo nuevo. Aunque esta vez tenga forma de serie con cuerpo de portátil entre tus brazos. Pero qué más quieres, al menos las series no tienen WhatsApp.