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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Y que cada uno haga lo que quiera

Es difícil ponerse en el lugar de las personas. Nadie entiende a nadie, aunque digamos que sí. Y además nos dedicamos a emitir juicios de valor de la gente sin pararnos a entenderles lo más mínimo. “Qué exagerado”. “Qué egoísta”. “Qué radical”. “Qué calzonazos”. "¿Has visto lo que ha escrito? qué fuerte". No tenemos ni la más mínima idea de cómo son los demás, porque ni siquiera sabemos cómo somos nosotros mismos.

 Ni nos hemos parado a pensarlo, y mucho menos a reconocerlo. Nos precipitamos a criticar a los demás, sin más, basándonos en nuestro umbral de exigencia, creyéndolo perfecto. Pensando que tenemos razón por comparar a alguien con nosotros mismos, sin pararnos a pensar en las circunstancias de un determinado momento, sin ni siquiera conocer las circunstancias de los demás

 El ser humano es así de simple y cateto. A veces logramos tener un poco de humildad y entendimiento, pero la mayoría sucumbimos a nuestra condición de jueces de la realidad de los demás. “Qué quejic…

Haciendo equilibrio

A veces me alimento de mis propias convicciones.  Supongo que no hay nada de malo en ello. Lo raro es cuando me doy cuenta de que nada es lo que parece ser. Ni siquiera yo misma. Asustándome la soledad y obcecándome en el miedo de que todos estamos condenados a ella, camino por encima de su leve sentido y disimulo. Retándome a seguir guardando el equilibrio sin caerme, levantándome cada una de las veces que flojeo, maquillo el absurdo caos al que me enfrento y me pinto los labios naranjas. Y sigo tocando idealista con la punta de los dedos las nubes, mientras ando real por el suelo responsable y observo…A veces hablo, a veces callo, sin remedio, haciendo equilibrio entre la vida y lo que creo que es la vida, entre la amistad y lo que creo que es la amistad, entre la autoestima que tengo a veces y la que no tengo otras veces, entre la visión de “x” y la mía, entre lo que me han hecho creer y lo que de verdad es, entre lo que publico y lo que no, entre mis pensamientos y todo lo demás. E…

Porque a veces valen más..

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Yo creía que el amor se resumía en las veces en las que tu pareja te soltaba “te quiero”, pero con la edad he aprendido que hay actos que pasan desapercibidos y no deberían, básicamente porque son declaraciones de amor diarias que dicen más que el TE QUIERO más rosa y grande del mundo. Porque amigos, como diría mi santa madre, las palabras se las lleva el viento pero los actos quedan ahí muy a tope. Cosas que dicen más que un te quiero:
– Que se ponga la alarma para darte el medicamento de madrugada. – Que por muy separados que durmáis, sentís la necesidad de tener contacto físico, aunque sea con el dedo meñique del pie. – Que te mire con ojos de amor aunque estés enferma y en pijama. – Que te tape cuando ve que te falta manta para que no pases frío. – Que se preocupe por caerle mejor a tu gata que a tus amigos. – Que te dé el último algo de comida. La última palomita, la última patata, el último trozo de pizza… – Que se tome la molestia en buscar info de ese grupo que tanto te gusta…