Haciendo equilibrio

A veces me alimento de mis propias convicciones.
 Supongo que no hay nada de malo en ello. Lo raro es cuando me doy cuenta de que nada es lo que parece ser. Ni siquiera yo misma. Asustándome la soledad y obcecándome en el miedo de que todos estamos condenados a ella, camino por encima de su leve sentido y disimulo. Retándome a seguir guardando el equilibrio sin caerme, levantándome cada una de las veces que flojeo, maquillo el absurdo caos al que me enfrento y me pinto los labios naranjas. Y sigo tocando idealista con la punta de los dedos las nubes, mientras ando real por el suelo responsable y observo…A veces hablo, a veces callo, sin remedio, haciendo equilibrio entre la vida y lo que creo que es la vida, entre la amistad y lo que creo que es la amistad, entre la autoestima que tengo a veces y la que no tengo otras veces, entre la visión de “x” y la mía, entre lo que me han hecho creer y lo que de verdad es, entre lo que publico y lo que no, entre mis pensamientos y todo lo demás. Entre yo y el mundo.



 Disimulo.

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