martes, 1 de octubre de 2013

Echo la vista atrás y observo a una niña que se hacía mayor, que tenía las cosas claras, repleta de sentimientos, llena de vida, llena de planes, con cosas que tenía miedo perder. Capaz de hacer feliz a las personas que quería que a su vez eran capaces de hacer que ella fuese feliz. Y ahora... ¿que me queda de todo eso? ¿Por qué cada vez entiendo menos al mundo? ¿Por que noto que las cosas se vuelven complejas? ¿Por que siento tantas veces al día que no entiendo nada? ¿Por que casi todo es rutina? ¿Por que me entran ganas de romer el espejo cada vez que lo miro? ¿Por que me da todo tanto igual? ¿Por que tengo tantas dudas? ¿Por que cada vez tengo más miedo? ¿Por que he dejado de creer en todo? Y sobre todo... ¿Por qué he dejado de creer en mi?
-Necesito alguien que se preocupe por mí. Que me pregunte que tal estoy y lo haga con sinceridad. Que se acuerde de los detalles importantes, de esas cosas tontas, pero que te hacen ilusión. Alguien que se acuerde de mí por lo menos una vez al día. ¿Es mucho pedir?
-¿De verdad estás segura que no hay nadie?
-No sé si hay alguien o no, lo que sí que sé es que de haberlo, no es quien yo pensaba que sería...
-¿Te sientes sola?
-Mucho más de lo que crees. En realidad me siento como si toda mi vida hubiera sido una puta mentira.