lunes, 28 de diciembre de 2015

Y de repente llueven las críticas por tu manera de expresar opiniones, sentimientos o sensaciones, ¿es que a nadie le sorprende que tu paciencia se haya acabado? Pareces tan radical a veces que choca con tu amabilidad, tu actitud desinteresada, tu facilidad para comprender al mundo entero… aunque a todo eso ya se han acostumbrado, ese es el problema, que muchos creen que no vas a cambiar, que siempre serás el “bueno de la película”, que en realidad se puede abusar de ti todo lo que se quiera y que tú no moverás ni un dedo por evitarlo. Pues se equivocan señores…
Todo tiene un límite y el tuyo está llegando en muchos aspectos, y claro que es normal, pero lo más importante, es necesario. Lo que no deja de sorprenderles es que hayas cambiado, o que lo estés intentando, por tu bien. Incoherencia lo llaman, pero eso es lo que se creen ellos. Tú no lo ves así, y a veces ni te molestas en defenderte. No es incoherencia, porque la incoherencia sería callarte cuando realmente debes hablar, la incoherencia sería estar parado cuando en realidad sabes que tienes que moverte, la incoherencia era lo que antes de empezar a mirar un poquito por ti hacías.. Antes quizás pasabas muchas cosas por alto, muchísimas, pero ahora también te estás dando cuenta de que hay gente que sobra, de que hay gente que merece mucho más tu atención, de que no puedes cortar tu forma de ser por nada ni por nadie, de que no siempre es bueno perdonar y seguir adelante como si nada hubiera pasado, porque sí, porque han pasado cosas, que quizás deberían dejarse atrás. Y no hay más, y lo tienes claro.

martes, 8 de diciembre de 2015

Sé fuerte... Ya sé que cuesta mucho, ya sé que parece que no puedes más y te caes y no tienes fuerzas para mirar hacia adelante, pero vamos... Sé fuerte... No importa por lo que estés atravesando... Sé fuerte. Nada es permanente, todo es temporal. Cada cosa pasará, y en algún momento de tu vida mejorará. No te deprimas, pues tú haces de tus días lo que tú quieres que sean. Aprovéchalos, vívelos, Sonríe, vence tus temores. Llora sí tienes que hacerlo, saca lo que llevas dentro. Pero jamás decaigas... Pues en ésta vida no tendrás carga tan mayor que no puedas soportar.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Gracias

Tengo que reconocer que los últimos meses de mi vida no han sido ni de lejos los mejores. Esto es así, es un hecho. Pero también tengo que reconocer que no han sido los peores. Al menos esto es lo bueno. Que ya sé ver la balanza. Ya está la luz encendida. Ya le he hecho caso a un buen amigo y he abierto las ventanas de la habitación en la que yo misma me encerré. ¿ Y ahora qué eh? ¿ Ahora qué vas a hacer con tu vida Ara? Pues lo primerito de todo, ahora que me encuentro un poquito mejor, quiero empezar dándole las gracias a muchas cosas.

1. Gracias los problemas que vinieron de golpe, sin previo aviso: De verdad, si tuvieseis en vuestra mano la posibilidad de saber que algo malo os va a ocurrir mañana ¿ desearíais saberlo?. Después de todo yo tengo más claro aun que no. Que de nada sirve vivir angustiado pensando en que algo malo va a sucedernos. Todo lo malo que últimamente ha pasado me ha demostrado que de lo malo algo bueno se saca y que a esos empujones que nos tumban en la vida, después de levantarnos, aun llenos de rasguños, y llorando por lo mucho que nos duelen, incluso algunas  heridas del alma que no sangran, hay que mirarlos y agradecerles lo que nos han hecho crecer, y creer, que pese a todo, somos unos afortunados.

2. A todas las personas que han estado ahí: Pues sí, suena a tópico pero ya lo decía Risto el otro día, llama a tu madre y dile que la quieres. Y eso hazlo con todos los que tu consideres. A tu madre, a tu padre,a tus herman@s. a esa amiga que has tenido medio abandonada, a los que te han mandado mensajes a los que has tardado días en contestar. Pídeles perdón por haber estado ausente. No ha sido queriendo. Te encerraste, te enfadaste con el mundo, porque a veces es jodidamente cruel, pero oye, que te quieren y te entienden, y estarán ahí, como te han demostrado hasta ahora, para un paseo, unacoca cola a media tarde , un café a primera hora de la mañana después de una noche sin dormir, o si lo necesitas, una noche de juerga en nombre de algún capullo.

3. Gracias a los que no estuvisteis a mi lado cuando más os necesitaba: Esta sin duda ha sido la etapa de descubrir que tenía en mi agenda 100 personas con las que salir de marcha pero a penas 1 con las que sentarme a hablar, hablar y solo hablar. ¿ Triste?. No, simplemente, la vida. Y claro, que yo a mis 30, tengo mucho que aprender. Que hay amigos y amigos. Amigos pa un caña y amigos para toda la vida, de esos, muy pocos. Y por supuesto gracias a los que ni habéis dado señales. Me habéis dejado un hueco enorme. Pero mucha memoria en el teléfono, memoria que llenar con fotos de mil sitios a los que ahora, en mi diario de cosas que quiero hacer, conoceré. Mención aparte a esa gente que pese a llevar meses, incluso años sin hablarnos por los desamores de la vida, estuvo ahí. Ya lo decía la canción ¨en la vida hay personas hay gente con clase y clases de gente¨. Tu siempre serás de los primeros. Pese a todo.

4. Gracias a ti, amor, mi amor. Amor en general, ponedle el nombre que queráis,el mío ya me lleva hacia el norte de mis días. Me ha colocado en el lugar que quiero estar , donde ansiaba, después de tanto chubasco sin sentido, que calaba hasta los huesos, sentirme, por fin, como en casa. Gracias por vivir esta etapa agarrando la manoesa mano que a veces tiembla, que otras se agota, que otras desiste y que tu coges, y al oído le dices ¨mueve el culo, que tu puedes con esto y más, campeona¨.

5. Gracias a la cara b de la vida. A la bonita. Joder porque hay millones de cosas que no cuestan dinero , que están a nuestro alrededor y que solo valoramos el día que la vida nos da un guantazo. Es así. La muerte de algún ser querido, la enfermedad, una gran preocupación. Todos son problemas que algún día a TODOS nos sucederán y para los que nunca nadie nos prepara. Ese día no se de qué forma ni muy bien porqué a tu lado comienzas a ver que existen más razones de las que crees por las que ser feliz. Ese rato para ti sola antes de dormir en el que solías escribir, esos libros que vas a terminar de leer, los paseos, visitar a canciones que necesitan conversación, el curso de maquillaje que siempre quisiste hacer, adoptar mas perros, llenar tu casa de plantas que cuidas y florecen, cuidarte tu , florecer tu… . 

Por último y no menos importante date las gracias a ti misma, porque tener un problema y buscarle solución es el primer paso para superarlo. Pedir ayuda es maravilloso. GRACIAS a ti por haber querido salir del agujero en el que por las razones que fuesen caíste. Aun te queda mucho camino que andar, vas a sudar, llorar, vendrán días donde no te apetezca nada salir de la cama y ponerte en marcha. Días en los que a mitad de la jornada algo se parte y todo se tuerza. No desistas, no miras atrás. Antes dudaba sobre la idea de hacerme un tatuaje, ahora lo tengo claro: hacia delante, siempre.

La relación más difícil de mi vida: la de mis amigas

He tenido relaciones complejas con muchos hombres, pero a decir verdad, las relaciones más complejas de mi vida no han sido con mis novios, han sido con mis amigas. Simplemente porque por alguna razón esperas más de una amiga que de un hombre.  A veces, tenemos demasiado altas las expectativas en lo que a la amistad de refiere.
Creo que empezamos asumir que el amor no es ni debe ser perfecto, que hay momentos buenos y malos, rachas mejores y peores, discusiones y reconciliaciones,  que hay que aceptar al otro con sus imperfecciones, y sin embargo, en cuestión de amigos, tendemos a idealizar todo un poco más y no ser tan flexibles los unos con los otros. No asumimos que nuestras amigas, aunque nos quieran, tampoco son perfectas. Y es que nosotras tampoco lo somos.
Vemos constantemente en televisión como la amistad es ese clavo ardiendo a lo que agarrarse, como en un mundo “líquido”, en el que el trabajo o la pareja ya no son ideas estables, tus amigos deben ser aquello que permanece. ¿Pero realmente alguien no ha perdido nunca una amistad con el paso del tiempo?
Si cuando éramos más jóvenes podíamos dedicar horas a simplemente charlar en un parque, o estar tiradas en la cama, colgadas del teléfono, con el paso de los años, las cosas cambian. Parejas, trabajos, pisos, hijos, responsabilidades… Cada vez cuesta más reunirse, poner una fecha en el calendario para una quedada y que no te falte alguien, hacer un plan improvisado es una utopía…  Mucho más difícil si la vida, o la crisis, han llevado a parte del grupo a vivir a otra ciudad, o a otro país, y lo que te queda, son las noticias que llegan a través de los pitidos del grupo de chicas en el Whatsapp.
Conservar tus amistades se hace más difícil. Ya nada es lo que era, pero es en esos momentos en los que te das cuenta de cuáles son las personas que realmente merecen la pena. Cuando aprendes a diferenciar entre lo que han sido compañeros momentáneos, y entre lo que de verdad son amistades para toda la vida. Igual que hay parejas que van y viene, y otras que llegan para quedarse, si no para siempre, sí durante una larga estancia, puede que debamos entender que con nuestras amistades a veces pasa algo parecido.
A veces es la distancia, el cambio de una etapa como dejar el instituto o la universidad,  o simplemente el paso hace que la relación con esa persona se vaya simplemente diluyendo (aunque las redes sociales han sido muy buenas para evitar esto, y si se quiere, aunque de diferente manera, el contacto se puede seguir manteniendo). En otras ocasiones son despedidas sanas y necesarias. Sabemos que hay relaciones de pareja que son tóxicas, y de las que debemos alejarnos en seguida. Sin embargo nos cuesta mucho más decir “adiós” a una amistad dañina. Desde luego no sólo “los hombres” pueden perjudicar nuestra autoestima, o querer acaparar todo nuestro tiempo y espacio social. Con el tiempo te haces más sabia, y eso te permite aprender a diferenciar entre las que son tus amigas, y las que no.
Hay personas que entran en nuestra vida por un motivo, pero que también deberán salir por otro. Si existen los rollos pasajeros, hay que asumir que existen los amigos temporales. O que pese a haber compartido un largo tiempo con una persona, como un largo noviazgo, llega un punto en el que ambas habéis cambiado y ya no tenéis nada en común. A veces sin que exista un motivo, otras por simples malentendidos, debemos asumir que no todas las amistades nacen para durar, y que sin embargo disfrutamos o aprendemos de cada una de ellas.
Por eso, en cuestión de relaciones, el amor no se diferencia tanto de la amistad. Hay que saber distinguir a quien te valora, de quien no lo hace, quien está dispuesto a dar y no solo recibir. Quien te quiere y te acepta como eres sin que tengas que fingir o aparentar. Quien tiene paciencia y te comprende. Quien aunque esté lejos, se esfuerza por mantener el contacto y  quien aunque esté ocupado, saca tiempo para un simple mensaje de “cómo estás”. A veces cuesta verse, pero no “saberse”.
Por eso, puede que con los años no tenga tantos amigos, pero los tendre mejores.  Y será con esas personas con quien me merezca sacar tiempo de dónde no lo hay, con quien tirarte horas hablando por una llamada con una “urgencia sentimental”, y morirte de la risa frente a una copa de vino. Porque como en el amor, el haber tenido “amistades difíciles”, no quiere decir que no merezca darlo todo por esas amistades que realmente merecen la pena.

Decimos demasiados ‘te quiero’

Mi mejor amiga es muy fan de los “te quieros”, casi diría que es compulsivo. Al principio sólo se lo decía a sus más allegados, pero fue cayendo en una espiral en la que se lo dice a todo el mundo. Me llama 5 veces al día, me dice te quiero 10, va a la panadería y le dice te quiero al panadero. En el super las cajeras se sientes super incómodas felices cuando pasa ella. Se despide de todo el mundo al teléfono con uno (los de jazztel la llaman a la hora de la siesta para subirse la moral). Y yo, a día de hoy, sigo sin comprenderlo. Me incomoda mucho que personas casi desconocidas me digan eso, porque siento que desvalorizan restan valor a las palabras.

Lo peor es que este virus se extiende. Mis vecinas se dicen te quiero aunque no se soportan, les dicen te quiero a sus hijos y luego en casa, oigo como les gritan barbaridades. Mi facebook está lleno de gente que se dice te quiero cada cuarto de hora, y luego discuten cada 14 minutos. ¿Cómo puede pasar esto?




Mi teoría es que en una sociedad tan deshumanizada como la que tenemos ahora, necesitamos demostrar que apreciamos a los otros, quizás con palabras demasiado grandes, con demostraciones de afecto brutales que luego no se reflejan en nuestro comportamiento.

Yo no digo te quiero casi nunca. Mis padres no me lo dicen constantemente, y no hace falta. Yo sé que me quieren más que a nadie, y ellos saben que yo los quiero igual. No le digo te quiero a mi vecina del 4º, que me molesta a las 6 de la mañana con su cante jondo. No me sale, no puedo, aunque me lo diga a mí cuando nos despedimos. Un “te quiero” es muy grande, significa demasiado para mí. No puedo darle el mismo valor al panadero que a mis padres, mi novio o mi mejor amiga. No siento necesidad de demostrar con palabras vanas, si luego mis actos no las acompañan. Prefiero ayudar o estar ahí cuando se me necesita, a poner un “te quiero” en whatsapp y luego pasar de todo

Yo sé que ella siente esos “te quieros”, siente la necesidad de demostrar a las personas que las aprecia, es una persona magnífica y quiere hacer sentir mejor a los demás.
Sé que el mundo necesita más amor y menos odio, pero ¿no habría una forma mejor que compartir algo tan íntimo?


Ponerse a dieta es como aceptar esos papeles hollywoodienses, en los que te dicen que te los prepares con la ayuda de un psicólogo, porque puedes acabar majareta perdido. La dieta es igual. En mi caso, cuanto más en serio me la tomo, más locatis me vuelvo.  Si empiezo a ver resultados, se convierte en un reto tan personal, que de vez en cuando se me va la pinza y necesito que alguien me de un toque de atención (está bien tener un buen nutricionista, un formado psicólogo y a una sincera madre a tu alrededor). Afortunadamente, nunca he necesitado más que un “Arita hija, que pareces mongui” de mi sensata madre, para volver a la realidad y tomarme esta carrera de fondo con más calma y cabeza. Pero como la ambición por una salud de libro y un tipazo de infarto pueden más que cualquier cosa, nos pasan cosas como estas:


1. Tienes pesadillas con que te saltas la dieta.

Noche tras noche, te despiertas con el corazón encogido porque durante tu fase REM, has decidido zamparte un kilo de patatas fritas. Despertarte y recordar que  tu cena fue maravillosamente equilibrada, te hace sentir más feliz que cuando te levantas un sábado pensando que es lunes.

2. Conviertes el gimnasio en tu primer domicilio.

Has pasado de ir de incógnito a la elíptica, a darlo todo con “El cocodrilo ” de King Africa en la clase de Zumba. Por no hablar del: “Ya que he venido a Zumba, me quedo a Body Pump y ya si no me ha dado un jari, me quedo también a ciclo”. Por supuesto, el día en el que no puedes ir, no hay quien te aguante.

3. Sólo te interesa la ropa de deporte.

Antes te gastabas el sueldo en destrozarte los pies con sandalias imposibles y ahora, no hay quien te saque del rinconcito donde te estudian la pisada en la tienda de Asics.

4. Evitas por todos los medios tener vida social.

Tienes que tomar esa dura decisión de si quieres ser un gordo con amigos o un flaco más sólo que la una ( o con unos buenísimos y compresivos amigos, que vengan a tu casa a comer chips de calabacín y agua mineral). Porque admítelo y seamos realistas, la vida social y la dieta bien hecha, llevan enfrentadas desde el inicio de los tiempos.

5. Repites ochocientas mil veces lo que has comido en voz alta, para que los demás te den su aprobación y convencerte de que lo has hecho bien.

Sabes que no has cambiado ni una coma del menú milimétricamente cuadrado que te ha puesto tu nutricionista. Pero aun así, la inseguridad se apodera de tí y necesitas ir preguntando a diestro y siniestro, para que te confirmen (con cara de querer matarte) que sí, cansina. Que has hecho perfectamente la dieta.

6. Te acuestas pronto para que no te entre hambre.

En la vida dormirás tantas horas como cuando estás a dieta. Aquí no bebes para olvidar, duermes  para olvidar.

7. Nunca habías hecho tanto cálculo mental en tu vida.

Tus nuevos problemas matemáticos son: Si Aara ingiere 1000 calorías, pero quema 750 haciendo ciclo ¿Cuantás calorías le quedan?

8. Tu nuevo mejor amigo es tu pulsómetro.

No hay nada que motive tanto como estar llorando en Body Pump con las puñeteros abdominales cruzad0s (sí, esos en las que mueves también las piernas a riesgo de vomitarle al de al lado), mirar tu pulsómetro y ver una cifra de tres numeritos que sube a toda mecha. Así a una se demaya mucho más feliz al final de la clase, dónde va a parar.

9. El día que te comes un trozo más de lo que tocaba, te miras al espejo y te sientes infinitamente más gorda que hace 5 minutos.

Dicen que el cuerpo no engorda hasta días después de haber comido más de la cuenta, pero tú jurarías que en 5 minutos te ves la cara más gorda.

10. Te pasas el día diciendo: “El día de mi cheatmeal me voy a comer…”, para luego rajarte, comerte un mini plato de pasta con queso y sentirte una fracasada y por supuesto, no cenar.

Como ya dije, yo me hago hasta tableros en Pinterest con la comida que voy a preparar el día de mis días especiales. Todo un farol, porque luego no me atrevo as comerme ni un gramo más de lo habitual, y lo peor no es eso, es que si lo hago, me paso el resto del día amargada.

jueves, 26 de noviembre de 2015

“No podemos perdernos la vida por esperar algo que, además, es posible que nunca suceda”

Hay relaciones que parece que siempre vienen y van, que nunca llegan a romperse del todo ni tampoco a ser fuertes totalmente. Todos hemos tenido una pareja con la que el tira y afloja de romper y reconciliarse parecía prácticamente la esencia de esa historia de amor. El problema de esas relaciones es que están basadas muchas veces en la idea de esperar: que el otro cambie, que por fin se arregle un problema actual…
Hay personas que compran todas las semanas la lotería, pero no hacen planes por si les toca, simplemente tienen esa esperanza, esa ilusión. Esta es la diferencia entre tener esperanza y esperar. Cuando esperamos el bus nos quedamos quietos, sin hacer nada más que dejar que llegue para subirnos. La esperanza, en cambio, no nos impide vivir y continuar experimentando.Con el amor es igual, si estamos esperando a alguien dejamos de abrirnos a otras personas nuevas, a más emociones. En cambio, podemos tener la esperanza de que encontraremos a la persona adecuada, o que los problemas en una relación se arreglen sin necesidad de perdernos la vida por esperar algo que, además, es posible que nunca suceda.

Muchas veces cometemos el error de pensar que ahí fuera hay alguien que cumplirá todos nuestros anhelos y que realmente entenderá todos nuestros miedos, nuestra ilusiones y sueños. Esta forma de pensar nos lleva a estar constantemente con una mosca de duda revoloteando. Estas dudas se acentúan en momentos en que estamos más sensibles, más preocupados. La cuestión es que dudamos, estemos solos o con pareja. Si estamos con pareja, dudamos de si es la persona adecuada, y si estamos solteros, pensamos que quizá acabaremos así, o que a lo mejor deberíamos haber seguido con aquel ex o con esa otra persona.
La duda es normal y necesaria, porque nos hace recordar y reforzar lo que queremos, pero si dudamos demasiado tiempo, es hora de plantearse qué está pasando: si estamos esperando demasiado que la otra persona cambie y no la aceptamos tal y como es, o si estamos esperando demasiado tener una relación, y no aceptamos que estamos solteros ni podemos disfrutar de ello. Jamás deberíamos dejar nuestra felicidad en manos de lo que haga otra persona, porque estaremos condenados a esperar en vez de vivir. El amor no se puede esperar, solo se encuentra mientras uno vive la vida intensamente.
Hay personas que no tienen ni idea de cuanto me desordenan los pensamientos con solo aparecer...

Mi corazon no es hogar para cobardes...

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Cuando mas encogido se siente el corazon, mas apretado se necesita un abrazo.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Piscis

Eres un signo de agua así que, cuidadito cuidadito, la “sensiblería” esa a la que están acostumbrados se vuelve cabrona cuando te encienden, cuando te fallan o cuando te hacen daño deliberadamente. A pesar de que quieres que tu mente se quede en ese mundo de color de rosa que tanto te gusta, cuando bajas a la realidad de vez en cuando y te das cuenta de la maldad de algunas personas, lo bueno que podías llegar a ser se convierte en algo terrible, de verdad. No hay miramientos, no hay perdones que valgan y no olvidarás de la noche a la mañana. No te enfadas por tonterías, aunque sí puedas irritarte y tener algún episodio colérico de vez en cuando. El día que no perdonas y no olvidas es porque se han pasado pero bien, te la han jugado de tal manera que tu mente, por mucho que quiera sacárselo de la cabeza no puede. No siempre te vengarás pero sí te acabarás riendo cuando la vida, el karma o lo que quiera que sea se encargue de ello, sabes que tarde o temprano lo hará. Sabes que tarde o temprano todo se paga.

Lo que dice mi horoscopo...Parece hecho para mi..

En la vida, muchas cosas no salen según lo planeado y sinceramente las decepciones a estas alturas no son nada nuevo para ti, pero respira hondo, y si caes, vuelve levantarte, y si te tropiezas, vuelve a ganar equilibrio. Hace tiempo que dejaste de ser la persona que siempre habías sido con demasiada gente. Lo admites, demasiada mierda había ya encima como para que, además siguieras siendo el mismo con quien no se portaba bien. El problema es que muy a menudo eres demasiado bueno, y aunque tus arrebatos momentáneos puedan durar un tiempo, al final, se suavizan demasiado y por tu forma de ser vuelves a tratar igual de bien a los que juraste (en tu interior) no volver a dar ni la mitad de ti.
Si una vez quisiste construirte una “vida nueva” lejos de muchas cosas que te hacían daño fue por alguna razón Piscis, por mucho que quieras y por mucha fe que le pongas algunas personas no cambian y tarde o temprano vuelven a ser quienes eran, quienes siempre fueron, no vuelvas atrás de nuevo, ni siquiera con la mente porque, aunque eches de menos muchas veces algunas cosas que solían ser, también debes admitir y aceptar que las cosas han cambiado, que nada podrá ser cómo fue un día, que será diferente, para bien o para mal, será distinto. Prepárate para todo. Ahora, prepárate para cualquier cosa.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Somos, que al fin y al cabo es lo importante

Somos una generación desesperada por sentir por cualquier cosa, la generación que le da más miedo enamorarse que cruzar sin mirar mientras va hablando por el móvil con algo que les haga sentir lo que sea; la generación que fuma cigarrillos de liar, no por ahorrar, sino para hacer algo con sus manos y tener los dedos llenos, ya que luego va por ahí con el pecho vacío. Siempre estáis mirando la hora, como si fueseis a llegar tarde, ¿pero tarde a qué?, si ya nadie nos espera más de cinco minutos. Sois de exigir que os lo den todo sin haber dado aún nada, sois de esquivar las piedras y tropezaros solos, sin saber que la piedra hay que meterla en el bolsillo y cuidarla para que no se vuelva a caer. Sois de olvidaros de vuestros antiguos rollos cuando dejáis de masturbaros pensando en ellos. Que de aquí a unos años cuando nos hagan la autopsia van a encontrar un pecho lleno de nombres tachados y un corazón deformado de los puñetazos que le hemos dado. No sabéis querer, pero creer que queréis se os da de puta madre. Somos una generación perdida, y no porque no estemos preparados, sino porque buscamos tanto las cosas en vez de esperarlas, que acabamos perdiéndonos sin saber dónde ir. Somos una generación de trenes que alguien deja pasar para que otra persona decida cogernos. Somos personas normales que han acabado locas por amor, y qué más da si lo importante es acabar de alguna manera. Somos una generación que cuando vuelve del amor nadie nos reconoce, ni nosotros mismos lo hacemos. Pero somos, que al fin y al cabo es lo importante, y hay que ser, sabiendo que el pretérito nunca fue perfecto y que el futuro nunca será simple.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cuando una serpiente esta viva.. come hormigas, pero cuando muere, las hormigas se la comen a ella! las cosas pueden cambiar en cualquier momento... no menosprecies ni subestimes a nadie en la vida.
El hombre puede ser muy poderoso, pero el tiempo siempre sera mas poderoso que el hombre. Con un arbol se pueden hacer millones de fosforos, pero con un solo fosforo se pueden quemar millones de arboles. Un pensamiento negativo puede quemar los pensamientos positivos.. Por eso siempre se humilde y desarrolla pensamientos positivos... Quien obra mal, le va mal, Recuerda y valora a quien estuvo a tu lado en los peores momentos, que los buenos cualquiera los vive contigo..

lunes, 21 de septiembre de 2015

Conserva lo que tienes , olvida lo que duele ... Lucha por lo que quieres ... Valora lo que posees , perdona a los que te hieren y disfruta de los que te aman. Nos pasamos la vida esperando a que pase algo ... Y lo único que pasa e la vida , no entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos. Por eso haz lo que quieras hacer , antes que se convierta en lo que te gustaría haber hecho. No hagas de tu vida un borrador , tal vez no tengas tiempo de pasarlo a limpio ... Nunca es tarde para empezar a ser felices.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Es difícil olvidar la primera vez. Aquella primera vez en que alguien a quien considerábamos un gran amigo nos da la espalda, o la primera vez en que una persona nos traiciona en una relación. Lo primero que piensas es que nunca volverás a confiar, que has sido demasiado inocente y que nadie te volverá a hacer ese daño, porque no lo vas a permitir. Algo se rompe dentro de nosotros cuando el fino y delicado manto de la confianza y la inocencia que nos envolvía se quiebra.
De alguna manera, en ese momento, sentimos que se ha resquebrajado para siempre, pero cuando nuestras emociones se templan y la distancia de las horas y los días va haciendo más tenue el eco de la herida, muchos volvemos a confiar. Los que se rompen para siempre se convierten en personajes de series como Barney Stinson o el doctor House, y su cinismo les impide comprender por qué algunos vuelven a embarcarse en un viaje tan incierto y peligroso como el amor o la amistad incondicionales.
Siempre estamos a tiempo de volver a empezar. Los emprendedores saben mejor que nadie que el dolor y el fracaso son intrínsecos del éxito, porque son los que nos permiten aprender. En cada relación fracasada, aprendes cómo relacionarte mejor; y en cada persona que te traiciona, aprendes a encontrar personas que no lo harían. Con todo, siempre queda la duda, porque la certeza de que alguien estará ahí siempre, y no te fallará, nunca la  tenemos al cien por cien. Por eso, muchas personas que son traicionadas por alguien lo acaban pagando con todos los demás, y acaban desconfiando incluso de todos los que nunca les han hecho daño ni en principio querrían hacérselo.
El corazón se cierra, se protege, porque a nadie le gusta sufrir, y especialmente es doloroso cuanto más sensible sea la persona a quien hacen daño. Por eso es frecuente encontrar en la vida corazones blandos recubiertos de una fachada dura. El error muchas veces es pensar que podremos curar la herida de otro, esos tipos duros o hasta psicóticos en los que vemos un potencial humano y sensible… No puedes ayudarles, ni nadie podrá hacerlo, porque uno no se cura si no quiere, pues precisamente el paso principal para volver a confiar es querer hacerlo, elegirlo realmente, incluso aceptando el dolor que puede venir consigo. Como dice Sabina: “que no te vendan amor sin espinas”.
Eso sí, sería una pena que aquellos que traicionan y hacen daño se llevasen además la victoria de haber destruido algo más: una cosa es que te hieran y otra que te hundan. Puede que te hagan daño, que te engañen o incluso que te quiten felicidad, pero hay algo que nadie podrá quitarte nunca si no le dejas: la persona que tú eres. Como dijo el poeta Pablo Neruda: “podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera“.
Consejo milenial: no dejes que ningún traidor cambie quien eres.
Si tuvieras que coger un papel y escribirlas, ¿cuáles estarían? En mi opinión, hay algunas que son totalmente universales y de las que estoy segura de que estarían escritas en ese papel en el 99% de los casos (siempre está la excepción que confirma la norma). Desde mi punto de vista, todo se basa en el equilibrio, con uno mismo y con esa persona. El equilibrio es la armonía entre dos fuerzas, es el “ni para ti ni para mí”, es igualdad de pesos.  Yo he escrito mi papel basándome en el principio de equilibrio, y no creo que lo que la mayoría buscamos sea tan difícil de encontrar… ¿o sí?

1. Coherencia

Lo que hoy significa sí, mañana debe seguir significando sí. Siento decir que esto es un clásico de los hombres: lo de no tener las cosas claras y ser incoherentes es algo muy propagado entre vosotros. Creo que no hay nada que dé más rabia que no saber qué ha pasado para que de un día para otro las cosas cambien. “Ayer me interesabas, hoy ya no”. Pero bueno, en el mejor de los casos no oirás esas palabras, simplemente ya no hay mensajes, ni miradas, ni likes.
Que un hombre sea coherente es algo que personalmente valoro mucho, la seguridad de saber que andas sobre terreno sólido y de que cuando algo es no, es no, y que si es sí, no se va a desvanecer.

2. Principio de admiración

Admirar (RAE)
2. tr. Ver, contemplar o considerar con estima o agrado especiales a alguien o algo que llaman la atención por cualidades juzgadas como extraordinarias.
Yo lo leo, y pienso que quiero sentir eso por la persona que deseo y quiero que esa persona sienta exactamente eso por mí. Es lo que provoca el brillo en los ojos al mirarle cuando habla, cuando trabaja o simplemente cuando cocina.

3. Cosas en común

Aquí seguramente habrá un gran debate, pero os recuerdo que esta es mi lista, podéis quitarlo de la vuestra. Para mí es imprescindible tener cosas en común: la música, tipo de cosas que te gusta hacer, que te gusta ver, pasiones, no sé… que le muevan o le emocionen las mismas cosas que a mí, eso es imprescindible. Obviamente, no se trata de que todo sea común, está bien tener cada uno su espacio con sus pasiones particulares no compartidas, pero sí una parcela importante en común.

4. “Sentirte Especial”

Es imprescindible que un hombre sepa hacerte sentir especial. A ciertas alturas de la vida, eso de que nos gusta que nos hagan sufrir desaparece. Llega un momento en el que lo que quieres es sentirte única y especial, saber que lo que hace lo hace solo por ti y no por todos sus contactos de Facebook susceptibles de ser mareadas. Y ojo, no, no queremos santos vírgenes, simplemente sentir que nos apunta un foco de luz y que para el resto, en ese momento, hay oscuridad.

5.  Detallistas

Esto parece como una especie en extinción, puesto que son pocos los hombres que saben de la existencia del poder de los detalles. Atentos, un detalle no es igual a un bolso de Bimba y Lola (que si viene, bienvenido sea). Un detalle es un mensaje de buenos días, es un beso en la punta de la nariz, es un abrazo al llegar a casa después de un día duro de trabajo, es una reserva sorpresa en un restaurante que te encanta, es algo inesperado que haces porque te sale de lo más profundo de tu ser. Lo de los detalles es mágico, pues si lo pones en práctica, de alguna manera despierta en nosotras un sentimiento recíproco de “detallismo” que vuelve mágica la relación.

6. Sin miedos

No, que te ponga un like en Facebook no quiere decir que quiera matrimonio. Tampoco si quedamos a cenar y luego te escribo a las dos horas quiere decir que eres el hombre de mi vida. Esto es así. ¿Sabes lo que pasa? Que quiere decir que no tenemos miedos, que estamos abiertas a ver qué sucede, y que puede ser que no estemos pensando en absolutamente nada, igual que tú. Nos gustan los hombres sin miedos, que se lanzan a hacer cosas sin pensar en cosas extrañas ni montarse películas de ciencia ficción. Toma nota, es importante.

7. Mens Sana In Corpore Sano

Esto es algo que para mí es fundamental: hombres inteligentes, curiosos, que lean y, además, muy importante, que se cuiden. Pero no que se cuiden matándose en el gimnasio, sino que  simplemente se preocupen por su salud y que hagan ejercicio de vez en cuando.
No te pido que me quieras, ni siquiera sé si es lo que quiero, pero si llega el momento y tienes pensado hacerlo, hazlo con los cinco sentidos, yo prometo hacerlo. Nadie quiere amores ciegos, sordos, insípidos o que no sean capaces de erizarte el pelo; y sí, lo quiero así siempre. Creo que ha llegado el momento de dejar de conformarse, de exigir, de pedir y de dar, porque ahora más que nunca se cumple eso de “mejor solo que mal acompañado”.

Con la vista

Unas veces con pasión, otras con profundo enfado y muchas otras solo para no perderme de vista. Creo que muchos problemas vienen de dejar de mirarse con detenimiento, de dejar de fijar la mirada para solo verse pasar. Nunca nada es lo que parece, el secreto está en saber mirar…

Con el olfato

La nariz humana distingue entre más de 10.000 aromas diferentes. Las feromonas son elementos vitales en el sistema de comunicación químico. La palabra “feromona” deriva de los vocablos griegos pherein (transportar) y hormon (excitar), los cuales en su conjunto significan“transportadoras de la excitación”. El olfato es el sentido más fuerte al nacer y tiene una memoria excepcional superior al tacto, el oído, el gusto y la vista, así que por favor, no te acostumbres a mi olor para que pase desapercibido entre los otros más de 9.999 aromas. Si lo pierdes, cierra los ojos y búscame.

Con el tacto

Muchas parejas pierden la costumbre de tocarse y acaban por dejar de sentirse. A veces, te sientas a dos centímetros de alguien del que emocionalmente estás ya a dos kilómetros. En lo que nos quede de vida juntos, no dejes nunca de acariciarme.

Con el oído

Cuando llevas mucho tiempo al lado de alguien, la solución a muchos problemas está en volver a escucharse. Al principio eres capaz de escuchar hasta tragarte historias eternas que en el fondo ni te van ni te vienen, pero escucharse es sinónimo de interés, y el interés no se puede perder nunca, jamás.

Con el gusto

El ser humano es capaz de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura, olor y gusto. A veces, nada dice tanto como un beso, así que bésame enfadado, con pasión, con desgana, dulce o amargamente, pero bésame cada día, a ser posible varias veces.

Que la vida son dos días y hay que vivirla con intensidad, aprovechar cada segundo, porque hoy estás aquí, y mañana, mañana no se sabe. ¿Cuánto tiempo crees que te queda? Vive. Sonríe. Camina. Y se tú mismo/a, para ser feliz.

domingo, 2 de agosto de 2015

El final de una serie es como una ruptura amorosa, hay ciertas emociones y sensaciones compartidas que hacen que el duelo de la pérdida se acerque a nuestras vidas para recordarnos que, aunque en el futuro habrá calma, el proceso se presenta largo y angustioso. Lo descubrí con Juego de Tronos, esa serie maquiavélica que nos ha dejado a todos en shock y por la que durante cinco minutos nos convirtió en psicópatas ideando alternativas para el final de la vida de George RR Martin. Claro que, voy a ser sincera, algo similar me pasó con el final de Los Serrano.
Sí, no tengo ningún problema en admitir que los vi. Y, al igual que tú, también vi Farmacia de Guardia, Médico de Familia y lloré con Los Hombres de Paco. Son series mierdunas que nos acompañaron en la adolescencia pero que hubo que tragar porque era lo que había, y uno por aquella época se lo comía con patatas y punto. Pero, afortunadamente, un día llegó Internet, Netflix, Series.ly y sucedáneos, y con ellos Lost,Anatomia de grey, American Horror, Friends y todo un mundo genial que duraba 60 minutos.
Así que, tanto si te gusta la buena mierda como si no, las etapas del duelo son incuestionables y a todos los humanos de la Tierra, por gustos dispares que tengamos, nos invade en ese mismo momento un sentimiento común: el sufrimiento por el final de nuestra serie favorita. Pero, ojo, hay cura, solo hace falta fuerza para superarlo y tener en cuenta el proceso que os contamos. Ya verás que en unos meses estás curado para empezar con algo nuevo. Aunque esta vez tenga forma de serie con cuerpo de portátil entre tus brazos. Pero qué más quieres, al menos las series no tienen WhatsApp.

domingo, 14 de junio de 2015

No busco que su vida gire en torno a mí, pero sí ser su primer pensamiento al despertar

No busco alguien que me quiera eternamente, pero sí que en el ratito que lo haga de su vida lo haga bien.
Ni siquiera mucho. No busco que su vida gire en torno a mí, pero sí ser su primer pensamiento al despertar. Al acostarse nunca, porque espero estar ahí, a su lado, en  el último parpadeo que tenga en su día. Que si sueña conmigo, le parezca mediocre comparado con la realidad vivida.
Que no le importe que le haga esperar, tampoco que tenga mi vida fuera de él, pero que tenga siempre claro que en cualquier sitio que esté le dedicaré dos minutos de pensamiento, nunca más de dos, porque entonces ya mi vida, no sería vida. Y ya una vez pasé por ello, y el querer mucho nunca sale bien.
Es difícil querer en cierta medida a alguien, siempre llegamos a un punto en el que el amor se vuelve obsesión, queremos ser dueños de esa persona, cuando no hay nada más bonito que el que esa persona pueda elegir y que siempre te elija a ti.

Que nunca dude que le deseo en todo momento, pero que tampoco me tenga segura. Cuando estamos seguros de algo o de alguien deja de tener la misma importancia. Somos así de absurdos.
Cada día debe ser una conquista nueva, un nuevo cruce de miradas, un primer beso, una primera sonrisa tímida, un primer roce que te deje la piel de gallina y con ganas de decir que no pare, que no pare nunca…
Tampoco quiero que me confunda con una chica florero. Me gusta arreglarme, ponerme guapa, mirarme en todos los espejos… Pero no por ello quiero que sólo me saque de paseo, ni que alardee de mí…  Me explico: no hay nada más gratificante que presuman de ti, por supuesto, pero también que te disfruten a solas, sin nada más que un camisón, o ni siquiera eso.
Que tenga claro la importancia de mis amigas en mi vida, aunque ello conlleve salir de fiesta, o quedar con más amigos… que nunca se preocupe de esas situaciones, porque será en las que yo presumiré de él.

Tampoco quiero que sea correcto en todos los aspectos de su vida, yo ni muchísimo menos lo soy… no podría estar con alguien al que le falte un poco de locura, un poco de “eso no se puede hacer”, un poco de romper las normas… pero que cuando tenga que tener cabeza, la tenga por los dos.
Y ni falta hace decir, que no quiero ser madre de nadie…  Nunca lo he sido y dudo mucho que sepa serlo sin parecer la mala de cualquier cuento de Disney. Simplemente quiero que cuando se equivoque yo no tenga que decírselo, ni mucho menos quiero que me pida perdón… nunca, solo, que sea capaz de corregirlo.
Para terminar, y ser un poquito más sincera de lo que ya he sido, debo deciros, que soy la reina de las mayores cagadas en lo que a relaciones se refiere, que se me ha tachado desde fría y no decir nunca ni media palabra de cariño, hasta obsesiva y llamar a todas horas solo por saber con quién estaba; de pasota y no buscar un hueco en 500 días para quedar, y celosa hasta decir basta; de risueña hasta el punto de que se pensaban que me estaba riendo de ellos, y desagradable hasta con un niño de 3 años; de soñadora, y no lo niego, con ayuda de algún estupefaciente, el cual me hacía mas vivir en mi mundo que en el suyo; y realista sin dar tregua ni reposo.
Quiero decir, que nunca sabré la chica que seré en una nueva relación, pero, oye… por pedir que no quede.

viernes, 13 de febrero de 2015

Al andar. Desde pequeña. En verano, a veces, tengo que echarme talco donde se juntan para que no me escueza. Y tengo el culo gordo. Y las piernas. Y durezas en los pies. Y pelos donde no debe ser.
Y me están saliendo arrugas, canas, manchas. Que a veces se mezclan con los granos. Y suelo tener ojeras. Y no tengo los dientes blancos, ni están todos en fila, ni son exactos.
Por eso soy perfecta. La perfecta borrega asustada que se pasará la vida tratando de que le quede distancia entre las piernas, de que sólo algunas de sus curvas sean convexas, de que no haya en su cuerpo rastro de pelos, granos, manchas, pieles muertas... Que comprará cosas, revistas, cremas. Que se avergonzará de su cuerpo y querrá el de otras, y se culpará de no tenerlo. Que lo esconderá como pueda, por miedo a escuchar la mirada ajena. Que se sentirá vieja, fofa, fea. Que se creerá invisible, inquerible, incogible, despreciable...
O igual no soy tan perfecta. Igual soy una mujer grande, en una autoestima pequeña. Igual me pierdo todo lo que dicen estos ojos, porque los uso sólo para buscarme nuevos rincones fofos. Igual estoy desperdiciando el tiempo, empeñada en que no se me note por fuera. Igual me despierto un día de estos, y me rindo y pierdo la batalla imbécil de soñar con estar buena.
Y entonces, igual, empiezo a entender que para sentir fuego en el pecho no hace falta tener las tetas tiesas. Que para morder con placer no hace falta tener una boca tierna, que lo que importa es mover el culo al bailar, al correr, al pedalear, al coger, no las dimensiones que tenga. Que mi cuerpo es mi única arma para ser, no un solar en el que acumular mis mierdas. Que para disfrutar de que te acaricien el pelo, no hace falta currarse una preciosa melena.
Igual un día entiendo que no hay nada valioso en la belleza, que es sólo un invento de quienes no les conviene que me quiera. Porque dejaría de comprar, de esconderme, de juzgarme, de envidiar. Y entonces me sentiría libre y valiente y dueña de mis pies, de mi culo, de mis tetas, de mis pelos, de mis curvas, de mi coño, de mis piernas. Y usaría mi cuerpo para vivir, no para envolverlo en complejos y cremas. Y sería mucho más feliz. Y eso, en este mundo, no cuela.




Textos de Faktoría Faktoria Lila.



Me encantó. Ahi lo dejo

jueves, 12 de febrero de 2015

A veces se nos acaba la gasolina y necesitamos a una persona que impulse a seguir.
Tal vez no encuentres al hombre prefecto que llenaba todas tus expectativas. Está bien. Es normal. Pero hay una característica sobre todo, que nadie debería tranzar a la hora de encontrar el amor, y es que tu pareja te inspire.
Que te inspire de una forma simple, a ser mejor persona, pero también que te inspire de una forma compleja: a salir de tu zona de confort. A atreverte y probar lo que siempre dijiste que nunca ibas a probar.
No debería importarte tanto su trabajo, como que a él le encante su propio trabajo. No debería importarte tanto cuánto gana, como cuál es su estilo de vida y si él mismo cree en él.
Un hombre coherente consigo mismo te inspirará a hacer lo mismo tú. A buscar lo que siempre has querido para ti. A ser tu misma pero sin dejar de experimentar. Está bien si él te desafía un poco. Si te saca de tu zona de confort en cuanto a tus creencias, a tu cultura y tus valores. Porque aunque la motivación propia es importante, a veces se nos acaba la gasolina. A veces necesitamos a una persona que corra con nosotros, diciéndonos que podemos seguir adelante, que podemos cruzar la meta.
Y si él te inspira es importante que tú lo inspires también. Que tú puedas empujarlo a ser mejor y a salir de su zona de confort. La inspiración es como una hierba que crece rápido y se esparce y se contagia. Cuando funciona, cuando realmente funciona, una pareja se alimenta la una a la otra. Se hacen mutuamente mejores. Consistentemente se motivan a probar cosas nuevas y a llegar más alto.

Una relación inspiradora es otra manera de decir que es una relación saludable. La inspiración nos hace querer hacer algo. Mueve nuestras emociones, nuestro intelecto, nuestro comportamiento. ¿Y no es eso lo que cada relación necesita? Necesitamos estar influenciados por la inspiración para sentir felicidad y amor, influenciados profundamente para querer a alguien a parte de a nosotros mismos, influenciados para mejorarnos mientras mejoramos a aquello que está a nuestro alrededor.
Por eso, busca un hombre que te inspire. No solo que cumpla el rol social del novio sino un hombre que admires. Que te motive a ser mejor cada día para él. Hay alguien allá afuera que es para ti y con quien no sentirás que te estás conformando.

10 momentos en los que más echo de menos a mi hermana

Mi hermana y yo somos uno contra el mundo. Echo de menos ese apoyo incondicional. Puede sonar absurdo, pero si estoy con mi hermana me siento protegida. Nadie puede hacerme caer, porque ella está ahí para levantarme.

Cuando me apetece simplemente quedarme en casa...

Creo que es una de las cosas que más solemos hacer juntar. Simplemente tumbarnos juntas a descansar y ver cualquier cosa en la televisión. Echo de menos incluso sus regaños porque subo demasiado el volumen.

Cuando me estoy vistiendo para una cita

Mi hermana es directa y sincera como nadie. Es la única capaz de decirme: “¿En serio vas a salir así? (Cara de asco incluida). Esta Navidad me dijo: “Creo que ya eres un poco mayor para ir tan corta”. Tengo 32 años.

Cuando veo algo que sé que le daría demasiada risa

A veces me pasa. Veo algo y comienzo a reírme sin parar. La gente me mira porque no entienden…Simplemente sé que ella sí lo entendería.


 Cuando lloro

Papá, Mamá, estoy bien. No se preocupen. Pero, ¿a quién voy a engañar? Estar tan lejos de ella es difícil y, a veces, se hace duro. Y es en esos momentos cuando necesito a mi hermana para abrazarme y decirme que todo va a estar bien.


Cuando salgo de fiesta

Hay demasiadas canciones que me recuerdan a ella. Creo que los mejores bailes de mi vida han sido con ella. Siempre que salgo y suena una canción “nuestra” le envío una grabación de voz. Es inevitable.


Cuando hago el tonto

Ambas tenemos más de 30. Sin embargo, seguimos comportándonos como niñas muchas veces. Echo de menos fastidiarla. Ir detrás de ella sin que se dé cuenta y darle un susto, despertarla cuando está plácidamente durmiendo la siesta… Es la única persona en el mundo a la que puedo fastidiar sin que se enfade por más de 2 minutos.


Cuando me pasa algo que no quiero admitir

Ella sabe leer mi cara. Muchas veces necesitamos expresar lo que sentimos pero no nos atrevemos. Ella siempre insiste hasta que confieso qué me pasa. Y me siento mucho mejor. Además sé que puedo decir cualquier cosa o pegar gritos, ella no se va a asustar.




SIEMPRE

No me importan los Skypes, Whatsapp o mensajes de Facebook que podamos enviarnos. Nada va a poder ser igual de increíble que estar con ella.