¿Que escogerías?

Si tuvieras que coger un papel y escribirlas, ¿cuáles estarían? En mi opinión, hay algunas que son totalmente universales y de las que estoy segura de que estarían escritas en ese papel en el 99% de los casos (siempre está la excepción que confirma la norma). Desde mi punto de vista, todo se basa en el equilibrio, con uno mismo y con esa persona. El equilibrio es la armonía entre dos fuerzas, es el “ni para ti ni para mí”, es igualdad de pesos.  Yo he escrito mi papel basándome en el principio de equilibrio, y no creo que lo que la mayoría buscamos sea tan difícil de encontrar… ¿o sí?

1. Coherencia

Lo que hoy significa sí, mañana debe seguir significando sí. Siento decir que esto es un clásico de los hombres: lo de no tener las cosas claras y ser incoherentes es algo muy propagado entre vosotros. Creo que no hay nada que dé más rabia que no saber qué ha pasado para que de un día para otro las cosas cambien. “Ayer me interesabas, hoy ya no”. Pero bueno, en el mejor de los casos no oirás esas palabras, simplemente ya no hay mensajes, ni miradas, ni likes.
Que un hombre sea coherente es algo que personalmente valoro mucho, la seguridad de saber que andas sobre terreno sólido y de que cuando algo es no, es no, y que si es sí, no se va a desvanecer.

2. Principio de admiración

Admirar (RAE)
2. tr. Ver, contemplar o considerar con estima o agrado especiales a alguien o algo que llaman la atención por cualidades juzgadas como extraordinarias.
Yo lo leo, y pienso que quiero sentir eso por la persona que deseo y quiero que esa persona sienta exactamente eso por mí. Es lo que provoca el brillo en los ojos al mirarle cuando habla, cuando trabaja o simplemente cuando cocina.

3. Cosas en común

Aquí seguramente habrá un gran debate, pero os recuerdo que esta es mi lista, podéis quitarlo de la vuestra. Para mí es imprescindible tener cosas en común: la música, tipo de cosas que te gusta hacer, que te gusta ver, pasiones, no sé… que le muevan o le emocionen las mismas cosas que a mí, eso es imprescindible. Obviamente, no se trata de que todo sea común, está bien tener cada uno su espacio con sus pasiones particulares no compartidas, pero sí una parcela importante en común.

4. “Sentirte Especial”

Es imprescindible que un hombre sepa hacerte sentir especial. A ciertas alturas de la vida, eso de que nos gusta que nos hagan sufrir desaparece. Llega un momento en el que lo que quieres es sentirte única y especial, saber que lo que hace lo hace solo por ti y no por todos sus contactos de Facebook susceptibles de ser mareadas. Y ojo, no, no queremos santos vírgenes, simplemente sentir que nos apunta un foco de luz y que para el resto, en ese momento, hay oscuridad.

5. Detallistas

Esto parece como una especie en extinción, puesto que son pocos los hombres que saben de la existencia del poder de los detalles. Atentos, un detalle no es igual a un bolso de Bimba y Lola (que si viene, bienvenido sea). Un detalle es un mensaje de buenos días, es un beso en la punta de la nariz, es un abrazo al llegar a casa después de un día duro de trabajo, es una reserva sorpresa en un restaurante que te encanta, es algo inesperado que haces porque te sale de lo más profundo de tu ser. Lo de los detalles es mágico, pues si lo pones en práctica, de alguna manera despierta en nosotras un sentimiento recíproco de “detallismo” que vuelve mágica la relación.

6. Sin miedos

No, que te ponga un like en Facebook no quiere decir que quiera matrimonio. Tampoco si quedamos a cenar y luego te escribo a las dos horas quiere decir que eres el hombre de mi vida. Esto es así. ¿Sabes lo que pasa? Que quiere decir que no tenemos miedos, que estamos abiertas a ver qué sucede, y que puede ser que no estemos pensando en absolutamente nada, igual que tú. Nos gustan los hombres sin miedos, que se lanzan a hacer cosas sin pensar en cosas extrañas ni montarse películas de ciencia ficción. Toma nota, es importante.

7. Mens Sana In Corpore Sano

Esto es algo que para mí es fundamental: hombres inteligentes, curiosos, que lean y, además, muy importante, que se cuiden. Pero no que se cuiden matándose en el gimnasio, sino que  simplemente se preocupen por su salud y que hagan ejercicio de vez en cuando.

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