miércoles, 31 de diciembre de 2014

Despedimos un año en el que, a pesar de los pesares, hemos conseguido superar y llegar al final del mismo, con sus luces y sus sombras (como todos). Lo dicho, desde aquí os deseo a todos/as que el próximo año os traiga lo mejor a vosotros y a los vuestros en todos los aspectos ... a nivel personal, familiar, laboral, de amistades (también las virtuales) y de salud(uf, qué viejuno me ha quedado esto último). Lo dicho, ¡feliz año 2015!

martes, 25 de noviembre de 2014

Si lloras con esto, es que eres de las mias

Lo reconozco soy una sensiblona por naturaleza y lo que es mas importante LLORONA

Ademas dicen que es buenísimo para el espíritu. El llanto siempre ha sido considerado como un ejemplo de debilidad humana normalmente vinculado a las mujeres porque los chicos no lloran (tienen que pelear). Pero son muchos los estudios que demuestran que los efectos del llanto son tan beneficiosos como los de la risa ya que se libera estrés y se eliminan toxinas. Una buena llorada es mano de santo para descargar tensiones y nos deja suaveeee-suaaaave (su-su-suuuuuave). Llorar de tensión, de felicidad, de emoción, de tristeza, de dolor… no todas las lágrimas son iguales, pero todas son beneficiosas. Lloronas del mundo, ¡uníos! Mis momentos de llando imparable son cuando...
1. Cuando aciertan con un regalo. En ese momento sientes una especie de conexión cósmica con la persona en cuestión. Podemos llamarlas “lágrimas materialistas”, pero son maravillosas.
2. Al acabar un libro que te ha gustado mucho. Es como si archivaras un cachito de tu vida en la estantería y te asaltan preguntas ¿cuándo volveré a encontrar otro así?
3. Cuando suena tu canción favorita durante un concierto. Da igual lo macarra que sea la canción, siempre se produce un instante de armonía vital que emociona a cualquiera y de repente notas las mejillas húmedas.
4. Ordenando tu “caja de los recuerdos”. Cuando encuentras las cartitas que te escribían tus amigas en el cole hablando de los chicos que nos gustaban y de los planes del fin de semana es inevitable que te asalte la nostalgia y un puntito de vergüenza ajena.
5. Cuando entras en cualquier portal de búsqueda de empleo. ¡Qué ansiedad!
6. Cuando se te rompe algo muy valioso. Vivimos con el miedo de que se nos rompa el smartphone. Dramas del primer mundo.
7. Con cualquier película de Disney. Porque todas tienen ALGO para hacernos lloriquear a mansalva...
8. Viendo el video de los perros recibiendo a sus dueños-soldados-yankis. En realidad viendo casi cualquier video de animalitos.
9. Con algunas historias de “Hay una cosa que te quiero decir” (que es importante al menos para mí). No lo reconocerás nunca en público porque se supone que tú odias ese programa, pero lloras en secreto.
10. Cuando llegas a algún lugar solemne. Te sientes así como chiquitica y es todo muy bonico y claro: fresita.
11. El día que te dejan hecha un adefesio en la peluquería. Además de llorar tienes ganas de asesinar.
12. La mañana que no hay café descafeinado de ese con espumita... Entonces quieres hacerte un bichobola y quedarte debajo del nórdico llorando bajito.
13. Cuando llega el calor (los chicos se enamoran) y descubres que tu vestido favorito no te sirve. Ataquito de ira, llanto y pataleo.
14. Con los anuncios de Coca-Cola o con el de: “Esto es un bocadillo mágico, es pan con pan y nosotras nos imaginamos lo que hay en el medio”. Los publicistas son una raza cruel.

Dicen que soy....

 Una persona con muchas facetas en mi vida, capaz de adaptarte a cualquier situación. Me gusta ayudar a los demás y también sentir y admitir que de vez en cuandosoy yo la persona que necesita ayuda.Soy de esas personas que encuentra en cada ser algo especial, y normalmente la gente no sabe valorar eso...mucha gente me dejará pasar en la vida, y se arrepentirá de ello el resto de sus días, por que personas comoyo ya no existen en el mundo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Como superar una ruptura sin morir en el intento...

Voy a empezar este post en modo abuela cebolleta, pero todas tenemos una dentro (y es muy sabia). Recién estrenada la treintena, ya he recopilado una serie de grandes consejos de la vida: 1) si tienes un pantalón rojo, conviene ponerlo en remojo antes de meterlo en la lavadora. Al menos si no quieres que teñir de un rosado irregular a todo tu fondo de armario; 2)mi madre SIEMPRE tiene razón. Qué le vamos a hacer, es así; y 3) a veces, romper con tu primer amor, puede ser lo mejor que te haya pasado en la vida.
Qué si, qué sí, ya se yo que ahora estarás renegando mientras lees esto (con movimiento de cabeza incluído)  y pensarás que soy una jodida resentida que no sabe lo que dice. A mi también me pasó. Todos los puñeteros consejos que me daba la gente (que me quería) me parecían putos lugares comunes que no aliviaban una mierda mi desazón. Seguro que tú también has escuchado eso de que “el tiempo lo cura todo”, “él no te merece”, “ahora tienes barra libre”, “se veía venir”, “una mancha de morita con otra se quita”, “de todo se aprende” y el también muy célebre “encontrarás a otro mejor”. Cada vez que alguien (con su mejor intención) te dice una de estas frases, muere un gatito en el mundo. O lo que es peor, te dan ganas de provocar tú misma una masacre (aunque no de mininos, precisamente). Lo que detiene tus ansias homicidas es que no tienes ganas, ni de eso.
Sé todo esto porque yo también lo pensé un tiempo…. Y al final resulta que todos tenían razón. En ese momento tu mente es una especie de ovillo de lana enredado en el que parece imposible sacar nada en claro. Necesitas que pase la primera parte de la hecatombe para poder ver algún cabo (aunque sea solo uno) para empezar a tirar y deshacer los nudos.
Mi pequeño-gran drama personal fue en 2004... Siempre digo que aquel año marcó un antes y un después en mi vida. Fue como si hubiese llevado todos estos años una especie de antifaz nocturno que no dejaba pasar la luz. De pronto, pasó toda de golpe… y eso, a veces, no mola nada. La verdad duele. Por lo menos, en principio… Luego haces cosas muy útiles con ella: te hace fuerte, valiente y libre de mentiras ajenas.
Esto, así por escrito y ahora, queda como muy integro, ¿no? Pero lo cierto es que fui un “deshechillo” durante un tiempo. Si hubiese sido protagonista de mi propio Show de Truman, la audiencia hubiese abandonado en masa el reality. La noche después del “crash” me desperté pensando que había sido una pesadilla y, cuando me dí cuenta de que no, me refugié debajo de las sábanas. Así me quedé durante días. No quería ver a nadie, no cogía el teléfono y las horas pasaban lentas como en una especie de reloj de arena que se hubiese quedado trabado. No tenía ningún interés por superar el tango. Esa es la primera fase.
Porque esto va por etapas. Lo juro. Cuando por fin algo te arranca de la cama o aceptas que por mucho que tengas un colchón de látex envolvente, no te protegerá del dolor; superas la parálisis de tu culo y lo trasladas a casa de tu mejor amiga antes de que te salgan escaras. Yo me recuerdo llorando durante tres horas seguidas, con velas de mocos incluídas -soy muy dramática, lo sé-. En esos días, más de una y más de dos hubiera merecido un Nobel de la Concordia por la paciencia que me echó… Lo bueno, es que las lágrimas cansan tanto, que te quedas mejor que si te hubieses tomado un myolastán. Dócil como un corderito.
El mejor consejo que os puedo dar es que NO LO HAGÁIS. De verdad, hay tanta literatura buena en el mundo, que no podremos leerla en toda una vida. No os hagáis eso a vosotras mismas. Es un intento premeditado de hundirte más en tu mierda. Eso, y escuchar canciones tipo Amaral. ¿Quién coño cree que se puede superar una ruptura con mensajes del tipo ‘Sin tí no soy nada’? ¡Venga ya, hombre!.
Lo que sucede después de esto es que has comido tanto helado del Häagen Dazs que la primera vez que te atreves a subirte a la báscula te encuentras con el terror. No sé si esta fase es universal, pero a mi me dió por comer una manzana al día durante un mes. De desequilibrada total, lo sé. Mi autoestima estaba hecha trizas y pensaba que si me convertía en una Barbie SuperStar el mundo sería “más amable, más humano, menos raro”, como dicen los de La Cabra Mecánica. Una acaba aprendiendo que lo único que aliviará el tiro es aprender a quererse a una misma, pero joder si cuesta… El mejor camino que encontré yo para conseguirlo fue escuchar a las personas que (sin lazos de sangre de por medio) habían conseguido ver mis cosas buenas antes que yo misma : mis amigas (again).
Entré en una espiral discotequera con Jäger  y absenta. Nunca tuve vocación alcohólica, ni siquiera en esa fase, pero me pega bien. Recuerdo a más de un gusano miserable metiéndo cuello de madrugada y aquello, no me preguntéis por qué, en vez de animarme me hacía sentir al nivel de la carroña para los buitres. ¿Para eso había quedado? Yo quería aspirar al gran amor, que al besar a un chico sonasen violines, como dice la Streisand en ‘El Amor tiene dos caras’. Insisto en que las comedias románticas tienen la culpa de muchas de nuestras grandes expectativas. Una acaba por convertirse en una cínica, saca la catana y empieza a dar speeches a quien quiera escucharlos -y a quien no, también- con frases grandilocuentes como que “el amor no existe” o que “todos los hombres son iguales”. Quieres decirle al mundo que estás de vuelta de todo y, de paso, a ver si te lo crees tú.
En el camino, quedan cadáveres. Y esto es, de todo, lo único de lo que me arrepiento del proceso. Hubo un par de chicos que quizás quisieron algo auténtico de mi, pero yo no estaba preparada. Muchas veces el ‘no sos vos, soy yo’ es real. Tienes tanto miedo de que te hagan daño, que estás todo el tiempo a la defensiva y actúas como si la cosa no fuera contigo. Al final, acabas haciendo a otro el mismo agujero que te dejaron a ti y eso, si tienes corazoncito, te deja culpa.
A mi me gusta pensar que no era mi momento. Creo de verdad que hay gente que, si hubiese llegado a tu vida en otro momento, quizás hubiese cuajado… o quizás no. Eso del destino me tiene idiotizada. Estoy obsesionada con que hay una plan del universo que lleva a cada uno de nosotros a ese momento perfecto en el que todas las piezas encajan. Así soy, romántica sin sentido
Y a lo mejor he conseguido quedarme anclada en ese reducto de inocencia y última esperanza, porque para mí así fue. Un día, no sé bien cómo ni por qué, la angustia se me fue del pecho. Dejé de vivir pegada a mi messenger (la versión actualizada sería Whatsapp, supongo) y entendí que esas conversaciones destructivas que duraban horas no podían acabar en una reconciliación mágica y, si lo hacían, no volvería a nada saludable para mí. Empecé a entender que yo no era ‘la gran equivocación’ de nadie, que no era ningún saldo ni me merecía esos ataques de cobra asesina. Reconozco que hubo un tiempo en el que pensé que mi ex era un mierda cruel, machista y acomplejado que merecía pasar la cuarentena en una esquina donde reflexionar sobre sus vómitos de bilis…. peeeero hasta eso se pasa.
Esa etapa en la que te gusta imaginar a tu ex tremendamente arrepentido

Puede que él fuese una mala persona, o puede que no. Lo más seguro es que no hubiera ninguna vileza en aquel chico, simplemente, no éramos el uno para el otro. Cuando tienes 15 o incluso 25 años (en mi caso), tus hormonas y la ferocidad de tus sentimientos son lo suficientemente fuertes como para mantenerte unida durante un lustro a tu antagonista, si hace falta. Él quería una mujer que le esperase en casa con la comida hecha, yo deseaba ser una corresponsal de guerra. A mi me encantaba leer a Gabriel García Márquez y él prefería darse a ‘Crónicas Marcianas’. Le gustaban las rubias muy delgadas, yo era una morena de caderas rotuntas. No es que lo hiciese mal (él o yo). Por mucho que me diese al rubio de bote o me atiborrase a pastillas Allí, no iba a convertirme en otra persona. Sobre todo, por dentro.
Hoy le agradezco -de corazón- que me dejase. Tardé alrededor de un año y medio en recopilar fuerzas para emprender una vida nueva pero, cuando lo hice, fue con la certeza de que iba a darle una oportunidad a mis sueños. Todas nos debemos eso.
Me regalé un periodo precioso de dos años sin pareja. Necesitaba encontrarme a mi misma, sin fingir, sin hacerme la heroina o forzarme a hacer una vida nocturna acelerada.
Estoy segura de que si tengo esto ahora  es  porque yo también he madurado y busco cosas diferentes en una relación. Ese otro topicazo que promete que “somos la suma de nuestras historias”, también es cierto. Sin haber pasado antes por aquella relación y por la posterior ruptura, a lo mejor sería diferente a día de hoy. Lo mismo aquello tenía que pasar para que me atreviese a salir del cascarón y los acontecimientos me colocasen del lado de mi compañero. Y puedo asegurar que esto pasa siempre cuando menos te lo esperas, cuando menos lo buscas.
Nunca sabrás lo que está por llegar después de una ruptura de pareja. Si te das tu tiempo, puede ser una ‘crisistunidad’, como diría Hommer Simpson. A Mark Zuckerberg le dió con la suya para montarse Facebook, no digo más… Tampoco se trata de ponerse chula y ver tu corazón roto como un trampolín. Sólo quiero decir que, aunque no quieras, por suerte el mundo sigue girando después de que te hagan daño. El primer amor siempre escuece un poco de vez en cuando, como un hueso roto con los cambios de tiempo, pero mereces darte nuevas oportunidades. Una, dos, catorce…. Hasta que llegue la que tu consideres tu refugio. Ahí puedes quedarte calentita y seguir creciendo.
Todo se ve diferente cuando empiezas a mirar a tus ex como capítulos de un libro que se pasan, para que la historia pueda avanzar.
Y ahora...me toca otra vez ser fuerte...


Estar enamorada es genial. Estar enamorada y en pareja es mejor aún. Una pasada. Un auténtico parque de atracciones. Un paseo sobre las nubes en el que sólo existís vosotros dos. Mudarte a un mundo paralelo. Ponerte ciega de endorfinas. Despertar a la adolescente que llevas dentro y dejar que se haga con las riendas. La complicidad, las risas, el hablar con miradas, las bromas que sólo entendéis vosotros, el tener siempre algo que decir.Compartir sueños, ilusiones, un proyecto de vida.  Estar enamorada mola.
Estar soltera es genial. Tus decisiones, tus reglas, tu vida. Tú y sólo tú decidiendo cuál será el siguiente paso. Descubrir el mundo, la vida, con todos los sentidos. Sin ataduras. Las fiestas de pijama contigo misma en las que acabas dándolo todo delante del espejo con la cara embadurnada en mascarilla. Las noches infinitas con tus amigas en las que puedes desatarte sin tener que dar explicaciones. Lo fácil que es llegar al orgasmo haciendo click en un botón. El tiempo para ti, para tus aficiones, para conocerte, mimarte, cultivarte, reinventarte. Estar soltera mola.
Empieza dicciembre, llega el frío, los días se acortan, vuelven los largos domingos en el sofá viendo comedias románticas, comiendo helado de chocolate y suspirando por lo bonito que es al amor en las películas… y entonces, sin darte casi ni cuenta, estás refrescando tu perfil en adoptauntío, mandando un mensaje a ese tío muermo que no te gusta mucho, pero no para de pedirte una cita; o peor aún: marcando el número de tu ex. Sí, ese con el que lo has dejado ya cinco veces, pero.
Stop. Para. Estate quieta un segundo, deja el móvil sobre la mesa. ¿Estás segura de que quieres hacer eso? La búsqueda de compañía es más que legítima, por supuesto, pero ¿es esa la compañía que quieres?¿Buscar el sucedáneo de un amor de película dominguera en forma de un tío que.. bueno, pasaba por ahí? Todas las experiencias que te puede regalar el mundo, ¿y la que más te apetece de todas es mandar un mensaje a un tío que ni fu ni fa, porque esa película te ha puesto moñas?
Si has contestando que sí: adelante. Puedes recuperar tu móvil, llamar a tu ex y pasar el invierno acurrucados bajo el edredón. Puede que incluso el sexto intento sea el bueno, y paséis muchos inviernos juntos. Pero recuerda, que siga siendo porque es lo que más quieres ahora mismo.
Si mis preguntas te han hecho alejarte de ese mensaje que pretendías mandar, sin embargo, tal vez sea hora de dedicarte a todo lo que tienes pendiente contigo misma. Llamar a esa amiga que hace tiempo que no ves. Ponerte al día con alguna serie. Aprender a cocinar. Retomar a saber qué hobby. Bailar cualquier canción de las Spice Girls subida al sofá. Muy probablemente, elegirte a ti como prioridad vaya a hacerte más feliz que pasar horas mirando una pantalla esperando a que alguien que tampoco te gusta tanto te escriba.
Reivindiquemos el frío queriéndonos más. Mimándonos mucho. Haciendo ese algo que siempre hemos querido hacer. Aprovechemos la soltería, la ausencia de ese alguien especial para que absolutamente nadie sea más especial que nosotras. Vete de viaje, sal de fiesta, visita un museo, besa hombres guapos, cómprate unos zapatos y baila hasta dejarlos sin suela, lee, escribe, pinta, inventa, sueña ,descubre, aprende, y sobre todo: sé la persona que quieres ser.
Puede, y solo puede, que mientras estás haciendo todo eso, aparezca alguien especial de verdad. Alguien que pare el mundo. Que tengas que replanteártelo todo. Puede que no lo haga. Puede que seas tan feliz por hacer en cada momento lo que más deseas, que ni siquiera importe

Cosas que las chicas gordis estamos cansadas de escuchar

1. “Mientras no adelgaces un poco mejor usa colores oscuros que estilizan más”. Ojo, el negro adelgaza, habéis descubierto la polvora. Pero ¡eh! los estilismos a lo Jóvenes y Brujas siguen de moda.
2. “Aunque estes gordita tienes un estilazo”. Gracias por la parte que me toca, pero hay una verdad universal que dice que con el estilo se nace, no se hace y esto es al margen del peso que tengas.
4. “Seguro que encuentras a un chico majo al que le gustes tal y como eres”. Cuanto daño ha hecho la mala traducción de esa frase de Bridget Jones. Me ha tocado explicar en más de una ocasión que mi Mark Darcy particular me quiere por lo que soy, no tal y como soy.
5. “Si Rosa de España pudo, tu también”. Comentario al que hay que hacer frente cada vez que Rosa sale en la tele, entonces solo te queda marcarte un eye roll y pedirle paciencia al universo.
6. “Te lo digo por salud, no por estética”. Y yo por salud te digo que te hagas mirar lo de tu gordofobia, gracias.
7. “Lo que te hace falta es cambiar de hábitos y un poquito de gym“. Un poquito de gym, un poquito de gym… claro es que como estoy gorda lo lógico es pensar que me paso todo el día tirada en el sofá tocándome el higo.
8. “Bueno mujer, tu no estás gorda-gorda, lo que pasa es que eres muy grande”. Gracias por tus bonitas palabras, es verdad, soy grande. Pero además de ser grande, estoy gorda. Fin.
9. “La chicas gordas sois muy agradecidas en la cama”. Patada voladora. ¡ZAS!
10. “Yo que tu no me pondría ese vestido, enseñas demasiado”. ¿Y? Enseño lo que me da la gana y estoy divina



A veces terminar no es tan difícil. A veces sabes que esa persona no es, en lo absoluto, correcta para ti. Sabes que nunca funcionaría porque nunca lograron ese nivel de intimidad necesario para construir una relación duradera. Nunca se hicieron mejores amigos.
Y también están las veces en las que terminar es la cosa más difícil del mundo, no sólo porque sabes que estás rompiéndole el corazón a la persona que amas -y el tuyo durante el proceso- sino porque estás voluntariamente eligiendo perder a tu mejor amigo.
Es un fenómeno muy difícil de describir, razón por la cual usaré mi cliché favorito de todos los tiempos: “Te amo, pero no estoy enamorado de ti”.
La verdad es que esa es la mejor forma de describirlo: Amas a alguien muy profundamente y sientes que deben ser el uno parte de la vida del otro, pero no de la forma en que lo han sido hasta ahora.

Sabemos que no somos la pareja correcta. Sabemos que nunca funcionaría, y sabemos que la amistad que tenemos -o mejor dicho, que teníamos- creó un lazo que nos haría volver a hacer ser pareja con demasiada facilidad.
Haría que fuera muy probable el cometer los mismos errores y, ciertamente, repetir el mismo dolor. Al final, en eso se resume todo: No es mi corazón el que me preocupa, sino el tuyo. Romper mi propio corazón sería mi responsabilidad, pero no puedo volver a ser responsable de romper el tuyo.

Siempre me imaginé a mi misma dentro de un amor que me consumiera completamente y que fuera sobrecogedor. Un amor que me hiciera despertar y que, a su vez, me hiciera dormir tras interminables conversaciones sobre todo y nada.
Nunca fue difícil para mí enamorarme, pero sí mantenerme enamorada. Mirando hacia atrás, puedo ver que mi primera verdadera gran pena de amor no fue el resultado de perder a alguien con quien “debía estar”, sino que fue pensar que lo que tenía era suficiente.
Nuestra definición de suficiente va a cambiar tanto como nosotros lo hemos hecho. Algún día, “suficiente” será lealtad y confianza, y después pasión y aventura.
Mi primer desamor gatilló una serie de aventuras apasionadas, seguida por una serie de pasos hacia la deslealtad y la desconfianza. Me tomó mucho tiempo decidir que suficiente era suficiente, para darme cuenta que finalmente era tiempo de seguir adelante.


“El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo? Pues… olvida el intelecto y escucha al corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad… en fin, es como no haber vivido. Tienes que intentarlo, porque si no lo intentas, no habrás vivido”.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ya que ha llegado el momento de terminar, no tienes que dar tantas explicaciones. Lo he notado poco a poco en los “te amo”, que dices con menos frecuencia, en esas sonrisas que ya no brillan igual cuando nos despierta el amanecer, en que hace mucho que no te pillo mirándome a escondidas y en la manera en la que tus manos se excusan para no sostener las mías.
El motivo que me cuenta tu silencio es que no fueron suficientes todas las tazas de café que acompañaron nuestras prisas por llegar al trabajo, ni todos los atardeceres que no vimos por andar perdidos en el cuerpo del otro. Veo que te cansaste de encontrar mi olor en tu almohada, de mi búsqueda inagotable por encontrar el regalo perfecto en cada cumpleaños y de cómo el tiempo que duramos juntos no borró nunca la pasión en mis besos.
Entonces te libero de mí, de mi rutina de lunes de cine y viernes por la noche de besos robados, de mi risa demasiado entusiasta y mi llanto desenfrenado en un mal día, de lo mucho que hablaba y de mis silencios demasiado largos, de mis obsesiones, de mis quejas, de mi cabelloque siempre se despeinaba.
Más aun, me libero a mí de todos los momentos vacíos de locura, de todas las miradas que iban perdiendo la chispa, de tus besos fríos, de compartir a medias. Me despido del vacío cada vez más estridente de tu lado de la cama y del miedo constante de perderte. Te dejo ir para que quieras a otra persona y, más importante, te dejo ir porque yo nunca dejé de quererme.
Y es que me di cuenta de que quien se escurría de esta relación era yo, yo era quien se estaba cansando de tu falta de interés y buscaba escapar del tedio de tu compañía que ya no era suficiente. Al final pude esperarte toda mi vida a que te girases a verme otra vez, pero no tenía ganas suficientes de quererte más a ti que a mí.
Porque sueño demasiado alto para echar raíces en tu suelo demasiado seco sin ya nada para ofrecerme. Porque las únicas relaciones que conozco son las que se hace el amor hasta desgastar cada rincón del cuerpo del otro y las diferencias terminan en la explosión de un beso. Y, más importante, porque no soy de los que saben conformarse…
Yo era quien se escurría de esta relación de manera inevitable solo porque soy de esas personas que se enamoran de nada menos que mariposas en el estómago…
Propósitos, promesas, juramentos, etc. Cada día, cada semana, cada mes y cada año nos hacemos decenas y decenas de estos. En ocasiones a nosotros mismos: “Voy a dejar de fumar”, “este año me apuntaré al gimnasio”, “voy a conseguir un trabajo mejor”, “voy a dejar de guardarme las cosas para mí”, “intentaré demostrar más mis sentimientos”… Otras veces, nuestras promesas implican a otras personas: “Prometo llamarte más a menudo”, “intentaré ir más a verte”, “a partir de mañana fregaré siempre mis platos”, “prometo amarte y respetartehasta que la muerte nos separe”…  Miles de pensamientos y palabras dichas que tan pronto como salen de nuestros labios se van, para no convertirse jamás en actos.
Cambiar siempre es duro. Da pereza, cuesta tiempo y también esfuerzo. Tanto, que muchas veces nos echamos para atrás, nos arrepentimos y olvidamos todas esas cosas que dijimos que haríamos. A veces simplemente lo posponemos. “No lo hago hoy, ya si eso mañana. Total, no estoy tan mal”. Otras veces, simplemente no tenemos la fuerza de voluntad suficiente, o creemos que no la tenemos, y la mayoría de ellas, olvidamos lo que una vez prometimos, o las metas que nos propusimos.
Pero, ¿qué dice eso de nosotros? Pues que somos personas débiles, personas cuya palabra no tiene valor, cuyas palabras se las lleva el viento, como a las hojas en otoño. Los seres humanos somos especialmente buenos captando mensajes a través de los gestos, de los comportamientos, ya que estamos programados genéticamente para detectar señales de conducta y para entender rápidamente su significado. Por tanto, a la hora de hacernos una imagen de una persona, no es que sus palabras pasen desapercibidas para nosotros pero, sin embargo, si tenemos que juzgarle por algo, serán sus actos lo que le definan.
Ya lo dijo Goethe hace un par de siglos: “La conducta es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”.
Por ello, nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. No dejes que tus sueños caigan en saco roto. Vete a todos los sitios a los que siempre hayas querido ir, deja tu trabajo y lucha por lo que siempre quisiste ser, ama a todas las personas que desees, demuestra tu cariño a las personas que te importan… Porque nunca es tarde, siempre se puede cambiarSolo hace falta dar el primer paso. Porque hoy puede ser el principio de una nueva vida, de un nuevo tú.
Y nunca olvides que tus actos te definen como persona. Así que, ¡actúa!

sábado, 6 de septiembre de 2014

Extraño, sin salida, complicado, para volverse loco, ¿quién sabe el nombre de todo esto? No sé, quizás la gracia es que nadie le podrá poner nombre jamás. Porque cuando alguien lo haga, todo este… “mundo”, perderá su especial encanto.
El punto está en encontrar a la persona que jamás buscaste; que resulta incómoda de tan perfecta, que incluso cuando falla, acierta. Es ese encanto que se esconde detrás de pequeñas manías, de rupturas que se pegan y ya no te dejan ir. Es una respuesta sin pregunta, que jamás terminarás de entender. Es un instante eterno que dura muy poco, la sonrisa que te sale durante el enojo, el llanto que llega cuando se va. Es la necesidad de lo que no hace falta y sin embargo cuando no está te mata.

miércoles, 30 de julio de 2014

Esta lucha está perdida, me retiro. Miro hacia atrás y me siento estúpida. Probablemente la vida me pone a prueba. Sé que de esto voy a sacar algo, experiencia quizás. Me haces más fuerte y a la vez, que débil me siento. Grandes contradicciones que juegan con lo más profundo de mí ser. Qué difícil es expresar algo que ni yo misma entiendo. Por mi parte ya no hay nada que conseguir, nada por lo que luchar.

Esta guerra, no es mi guerra.
He llegado a la conclusión que nos podemos permitir estar mal. Un día dije que la felicidad no puede ser un estado permanente pero en mi caso podría venir a verme más a menudo. Mis caídas son de la altura de un rascacielos y mis subidas son estratosféricas. Soy bipolar, lo se. Tengo unos grandes desequilibrios emocionales. A vosotros también os pasa? A veces creo que soy un bicho raro, no necesito un motivo concreto para estar hundida o para subir hasta el cielo.

Escribir se ha convertido en mi gran pasatiempo, me ayuda a poner en orden mis ideas y de alguna forma me hace crecer por dentro. A través de ello puedo escucharme a mi misma y conectar con mis emociones por muy incomodo que sea.
Se supone que vamos en busca de la felicidad.
Entonces porque no nos alejamos de lo que nos hace daño?

miércoles, 14 de mayo de 2014

En mi ciudad hay un cementerio llamado "Cementerio de la Salud", la sede de la ONCE se encuentra en "Vistalegre", y el centro de desintoxicación de alcohólicos en "Los Olivos Borrachos"  Que ironico verda? ;)
Un día la humanidad mirará atrás y podrá decir que nosotros dimos vida al siglo XXI.


…No sé cómo empezar. Comenzaré con algo así como: decir que me parece triste no alcanza a describir lo que me parece todo esto. Voy a intentar escribir desde mi lado más respetuoso, y no hay que decir que en estos momentos me cuesta muchísimo.

No llego a comprender la situación en la que ando metida, básicamente porque yo no he buscado nada. Creo que la gente siempre está más preocupada por los que están a su alrededor que por ellos mismos. La mayoría vive observando a otra persona cual depredador a su presa, esperando a que cometa cualquier fallo, cualquier mínima cosa de la que puedan sacar provecho para despedazarla. Y eso es lo que me parece triste. Dedicar tu tiempo a alguien que odias.

Ha pasado más de un año, y ¿sigues así? Esto ya es muy serio. He pasado del desconcierto y de la mala ostia a la preocupación. En serio, me preocupa muy mucho tu salud mental. Te aconsejo que dejes de pensar en mí, deja de observarme, deja de criticarme, deja de intentar sentirte mejor lanzándome palabras hirientes, y sobre todo, deja de hacerlo si no es a la cara. Ninguna de tus palabras me afecta, siento decirte que no me importas lo más mínimo, pero esto me parece tan surrealista que no puedo evitar escribirte.

La rabia, el odio, sólo te hace daño a ti, ¿no lo sabes? Yo vivo bastante bien, y me da hasta cierta lástima que tú no puedas parar de pensar en mí. Creo que estás rozando la obsesión. Si lo piensas fríamente, no te he hecho nada, simplemente he roto tus expectativas. No he resultado ser esa maravillosa amiga que esperabas, aunque no sé muy bien porqué pensabas que lo sería. No me he aprovechado de ti. No gano nada, no me sirves para nada, ni tú ni tus palabras en una pantalla. No me interesa aprovecharme de una niña de quince años. Ni siquiera sé qué edad tienes ahora mismo, cosa que creo que tú sí que sabes de mí. Creo que sabes muy bien cómo me va. Creo que me observas demasiado, y eso no es para nada bueno.

Sabes muy bien porqué desaparecí, te lo expliqué. Te comportaste como la niña que eras, y por lo que veo, sigues haciéndolo. Yo soy muy clara y directa con todo, y más con las relaciones con la gente, si no me gustas como persona, si no me aportas nada, no tengo porqué seguir perdiendo mi tiempo. Y tú no me gustaste como persona, y cada día me doy cuenta de que no me equivoqué al tomar esa decisión de desaparecer. Poco a poco consigues que te pierda el mínimo respeto que guardo a todo el mundo. Si hubieras sido más madura seguramente todo habría sido diferente. No me las doy de mayor, simplemente me gusta juntarme con gente con dos dedos de frente y que, obviamente, no actúan como tú. Los insultos, las amenazas, esas tonterías de niños sin autoestima me las paso más bien por el forro. De verdad, aprende a vivir sin mí.

Sé que leerás esto, como lo de la última vez, como siempre. Sé que se lo contarás a tus amiguitos seguido de una larga risa y una ristra de insultos varios. Te repito que sé cómo actuarás porque eres demasiado predecible y poco cuidadosa.

No voy a entrar en tu juego, me parece bastante estúpido (aunque con esto lo haga en cierto modo). Tengo MUCHA paciencia, pero se me está empezando a agotar. Te pido que no sigas por el camino que vas, porque no sé si te das cuenta, pero como me ponga seria, la que tiene las de perder eres tú, y no te lo tomes como una amenaza, sólo te estoy avisando. Si no sigues, no pasa nada. Sé cómo moverme, sé más de lo que piensas, y no quiero jugar tan bien como podría hacerlo. No me sirve para nada joderte la vida. Algo que parece que a ti si te sirve intentar joder la mía. Inútilmente, por cierto.

Pese a todo, espero que aprendas a vivir con este tipo de cosas. La gente viene y va, apréndete eso. Vivir con el recuerdo de alguien al que odias tanto sólo te destroza a ti. Deja de ir de víctima, y sobre todo, después de leer eso, no intentes compararte conmigo. NO me conoces, no actúes como si lo hicieras. Haz que crezca tu estima, creo que te sientes tan pequeña que ves como si todos te atacaran. No encuentro otra explicación a tu comportamiento…

Por último, algo que te sonará:

“Sé que siempre digo "yo nunca olvido" pero ¿es cierto? quién sabe, prefiero seguir mi camino...”

Haz caso a lo que dices, por primera vez has dicho algo coherente. Sigue tu camino y olvídame.

(comprate una vida)

Un día la humanidad mirará atrás y podrá decir que nosotros dimos vida al siglo XXI.


…No sé cómo empezar. Comenzaré con algo así como: decir que me parece triste no alcanza a describir lo que me parece todo esto. Voy a intentar escribir desde mi lado más respetuoso, y no hay que decir que en estos momentos me cuesta muchísimo.

No llego a comprender la situación en la que ando metida, básicamente porque yo no he buscado nada. Creo que la gente siempre está más preocupada por los que están a su alrededor que por ellos mismos. La mayoría vive observando a otra persona cual depredador a su presa, esperando a que cometa cualquier fallo, cualquier mínima cosa de la que puedan sacar provecho para despedazarla. Y eso es lo que me parece triste. Dedicar tu tiempo a alguien que odias.

Ha pasado más de un año, y ¿sigues así? Esto ya es muy serio. He pasado del desconcierto y de la mala ostia a la preocupación. En serio, me preocupa muy mucho tu salud mental. Te aconsejo que dejes de pensar en mí, deja de observarme, deja de criticarme, deja de intentar sentirte mejor lanzándome palabras hirientes, y sobre todo, deja de hacerlo si no es a la cara. Ninguna de tus palabras me afecta, siento decirte que no me importas lo más mínimo, pero esto me parece tan surrealista que no puedo evitar escribirte.

La rabia, el odio, sólo te hace daño a ti, ¿no lo sabes? Yo vivo bastante bien, y me da hasta cierta lástima que tú no puedas parar de pensar en mí. Creo que estás rozando la obsesión. Si lo piensas fríamente, no te he hecho nada, simplemente he roto tus expectativas. No he resultado ser esa maravillosa amiga que esperabas, aunque no sé muy bien porqué pensabas que lo sería. No me he aprovechado de ti. No gano nada, no me sirves para nada, ni tú ni tus palabras en una pantalla. No me interesa aprovecharme de una niña de quince años. Ni siquiera sé qué edad tienes ahora mismo, cosa que creo que tú sí que sabes de mí. Creo que sabes muy bien cómo me va. Creo que me observas demasiado, y eso no es para nada bueno.

Sabes muy bien porqué desaparecí, te lo expliqué. Te comportaste como la niña que eras, y por lo que veo, sigues haciéndolo. Yo soy muy clara y directa con todo, y más con las relaciones con la gente, si no me gustas como persona, si no me aportas nada, no tengo porqué seguir perdiendo mi tiempo. Y tú no me gustaste como persona, y cada día me doy cuenta de que no me equivoqué al tomar esa decisión de desaparecer. Poco a poco consigues que te pierda el mínimo respeto que guardo a todo el mundo. Si hubieras sido más madura seguramente todo habría sido diferente. No me las doy de mayor, simplemente me gusta juntarme con gente con dos dedos de frente y que, obviamente, no actúan como tú. Los insultos, las amenazas, esas tonterías de niños sin autoestima me las paso más bien por el forro. De verdad, aprende a vivir sin mí.

Sé que leerás esto, como lo de la última vez, como siempre. Sé que se lo contarás a tus amiguitos seguido de una larga risa y una ristra de insultos varios. Te repito que sé cómo actuarás porque eres demasiado predecible y poco cuidadosa.

No voy a entrar en tu juego, me parece bastante estúpido (aunque con esto lo haga en cierto modo). Tengo MUCHA paciencia, pero se me está empezando a agotar. Te pido que no sigas por el camino que vas, porque no sé si te das cuenta, pero como me ponga seria, la que tiene las de perder eres tú, y no te lo tomes como una amenaza, sólo te estoy avisando. Si no sigues, no pasa nada. Sé cómo moverme, sé más de lo que piensas, y no quiero jugar tan bien como podría hacerlo. No me sirve para nada joderte la vida. Algo que parece que a ti si te sirve intentar joder la mía. Inútilmente, por cierto.

Pese a todo, espero que aprendas a vivir con este tipo de cosas. La gente viene y va, apréndete eso. Vivir con el recuerdo de alguien al que odias tanto sólo te destroza a ti. Deja de ir de víctima, y sobre todo, después de leer eso, no intentes compararte conmigo. NO me conoces, no actúes como si lo hicieras. Haz que crezca tu estima, creo que te sientes tan pequeña que ves como si todos te atacaran. No encuentro otra explicación a tu comportamiento…

Por último, algo que te sonará:

“Sé que siempre digo "yo nunca olvido" pero ¿es cierto? quién sabe, prefiero seguir mi camino...”

Haz caso a lo que dices, por primera vez has dicho algo coherente. Sigue tu camino y olvídame.

(comprate una vida)

domingo, 4 de mayo de 2014

Y darme cuenta que no debo esperar nada de nadie, entiendo que espero cosas de personas por la simple razón que yo sería de hacer cosas que quizás ciertas personas no harían, pero ya no, creo que ya es suficiente , que ya no puedo ni quiero más , quiero estar bien conmigo misma y no estar ahí entre la nada por mucho tiempo, si no pudo ser, no pudo y está bien ...
El haber confiado una vez me hace desconfiar ahora, el haberme arriesgado provoca que tenga miedo, el haber querido demasiado hace que yo ... no tenga ganas de querer a nadie ..
Siempre es mas fácil para todos hablar, es fácil decir que dejemos el pasado atrás aunque es lo que siempre deberíamos hacer; como podemos dejar atrás algo que alguna vez fue parte de nuestra vida aun haya sido daño o felicidad como dejar atrás algo con lo que quizás aprendiste o dejar atrás a personas a las que quisiste nunca he sido buena dejando atrás lo pasado y quizás nunca lo sea.

Me acostumbro demasiado fácil a las cosas por eso no quiero acostumbrarme a nada ahora ...

sábado, 3 de mayo de 2014

La verdad estuve acordándome de ti demasiado, acordándome de palabras y de hechos que ahora son parte del pasado. Acordándome que quise demasiado y que me caí muchas veces por nada, que sentí demasiadas cosas que bloquean mi presente. Admito que haz sido el único que me hacía sonreír sin razón alguna, con el que veía que todo estaba bien después de haber estado contigo. Y que inevitablemente cuando me preguntan como me gustan que sean las personas, te describo a ti sin darme cuenta, que aunque haya otra persona que sea como tu me doy cuenta que en verdad yo te quería a ti mas a como eras o no. Que aun sigo recordando cosas sabiendo que tu ya no lo haces, pero que no me arrepiento de haber arrancado de una buena vez todo ...
Soy buena estando sola, pero soy mala recordándolo. En ocasiones me olvido por completo de que puedo ser feliz sin alguien a mi lado. Se me olvida que llegará algo mejor, que primero estoy yo. Que es amo a mi misma desprender lo que ya no ESTÁ en mi vida. Que aunque quisiera dar vuelta atrás el tiempo nunca nada será lo mismo, que todo va cambiando, que estoy perdiendo el tiempo pensando en el ayer que debo vivir el hoy y hacer lo mejor por un buen mañana .. nada mas
al vez lo nuestro era simplemente conocernos, pero no estar juntos.
Damos media vuelta, miramos hacia adelante y no, no mires hacia atrás no te trae nada nuevo, ni nada bueno tampoco; ponte a pensar que aunque no entendamos en el momento, siempre después nos damos cuenta que todo ocurrió en el momento exacto y siempre viene algo diferente.

jueves, 1 de mayo de 2014

Cuando alguien te pregunta cómo estás, ¿Qué tienes que contestarle? ¿Bien? ¿Como siempre? ¿Mi vida es una mierda, ven a salvarme?

miércoles, 30 de abril de 2014

"Por un lado quiero olvidarla pero por otro sé que es la única persona en todo el universo que podría hacerme feliz"
Y parece que nuestro cariño es verdadero, pero ambos hemos caído desde muy alto y el miedo se apodera de nosotros... Y me siento perdida cuando él se aleja. Yo sé que no se puede y el mundo parece que tiembla a mis pies. Pero creo que nos pertenecemos aunque lo neguemos

miércoles, 23 de abril de 2014

Sufro ataques de amor eterno.
... Mato por un abrazo, Muero por un beso, Vivo por un te quiero

viernes, 4 de abril de 2014

Lo cierto es que, no puedo estar asi.. Si, ya se que dije que podia pero, no puedo.
No puedo comprometerme a ser quien no soy, Porque.. yo soy muy emotiva, me afectan las cosas, si necesito poder estar enfadada y hablar de como me siento, porque bueno, yo soy asi, y...
no quiero cambiar, no puedo.
Y el caso esque tu ya lo sabias, y aun asi ivas tras de mi , porque querias vivir algo conmigo y ahora no tienes coraje para hacerlo..Lo que demuestra que eres un cobarde.
Y lo triste del tema esque algun dia te despertaras de pronto y te daras cuenta de lo que has perdido y sera demasiado tarde.
Habia llegado el momento de pasar pagina..de olvidar las viejas costumbres y viejos sueños porque estoy dispuesta a seguir adelante y aver que me depara la fortuna.
Decir que vas a pasar pagina es una cosa, pero hacerlo es muy distinto... perder la estabilidad, aceptar los riesgos...
Me he cansado. Me he cansado de llorar cuando realmente quiero gritar. Me he cansado de hacer malabares para encontrar en qué punto del camino hice yo algo mal cuando la culpa es de otra persona. Estoy hasta los cojones de lanzar puñetazos y hacerlos volverse contra mi pecho.

También me he cansado de tener que aparentar que una situación es normal, que nada ha pasado. Fingir que nada tiene tanta importancia, que no me afecta y a nadie afecta, que es común.

Me he cansado de intentar hacerme creer que no necesito cosas. Que no lo necesito sino que lo quiero. No. Hay cosas que se quieren y hay cosas que se necesitan. Hace varios años, llenaba hojas de cuadernos llorando que me faltaba algo, que necesitaba algo y no sabía qué. Cuando me cansé de lloriquear decidí que ya no quería necesitar cosas nunca más. Ahora comprendo que esas cosas no se deciden y que todos –sí, todos- tenemos necesidades. Y sólo quienes lo admiten y se preocupan por atenderlas y satisfacerlas viven felices.

miércoles, 2 de abril de 2014

Como antes

Como si por un momento no estuviéramos cansados
De evitarnos en silencio y de fingir que no ha acabado
Como si volara el tiempo cuando me quedo a tu lado
Como cuando esto era un cuento y tu y yo dos enamorados

martes, 1 de abril de 2014

Me gusta oír las mentiras, cuando sé toda la verdad.

lunes, 10 de marzo de 2014

Que nos dejen en paz recoger, la alegría en puñados de a diez.

viernes, 28 de febrero de 2014

Hay que saber que no soy una persona fria, que no convengo mucho.
Que me han hecho daño y que yo misma también me lo he hecho.
Que me hicieron pedazos y que necesito calma, que necesito tranquilidad.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Necesito ser yo. Ya. Necesito coger "mi" cámara y perderme con alguien por algún sitio desconocido. Necesito pasar una tarde entera riéndome sin parar, comiendo pizza y helado a la vez. Necesito tener esa tranquilidad que me caracteriza y esos repentinos momentos de locura aguda e irremediable, por suerte.
Estar en tensión no me deja disfrutar. Menos mal que todo acaba en marzo...
El dia que algo cambie... Fliparé!
Me pregunto todo y no tengo respuesta a nada, solo unos cuantos miles de millones de "no entiendo".
Repasar los últimos 5 años de mi vida ha sido algo bonito. Sentimiento de orgullo, satisfacción y felicidad. Supongo que los momentos difíciles se convierten en fáciles una vez se han pasado y llegarán otros peores que a su vez serán un pequeño tropezón en la vida. Aún así, uno no puede dejar de sentirse orgulloso por haber pasado por una situación que le incomodaba en un momento de la vida, en unas condiciones determinadas, y seguir bien. Bien y mejor que bien. Todo cuesta pero con las personas indicadas al lado, aunque algunas se vayan y vuelvan o sean solo pasajeras, todo es más fácil. Un piropo, un halago, un "qué haría sin ti", un "qué grande eres", un "necesito hablar contigo", un "gracias", una mirada que te llame, una verdad, una sonrisa, cuatro letras bien ordenadas... La satisfacción de ver una evolución y una superación, por pequeña e insignificante que parezca y lo grande que resulte ser. La felicidad de saber que esos recuerdos seguirán guardados por siempre jamás.

miércoles, 22 de enero de 2014


No estoy harta de broken dreams. Me gusta llorar por ti y por él y por el otro, y por todos. Realmente es como si no fuerais ninguno. No estoy harta de que hoy sea sí y mañana no y tenga que ver como toda la ilusión se estrella contra el asfalto. Y como me quedo sin respiración al imaginarme el próximo fin de semana sola. O esas vacaciones ya planeadas que no se realizarán. Me han repetido tantas veces que no esté harta. Que let’s start. Que be happy. Que todos son iguales y que sin embargo el amor es lo más bonito que hay. Que ni una lágrima más. Que no valen la pena. Tantas veces escuchado y sin embargo no soy capaz de creerlo. Open your mind. Pero no hay manera. Everything is a lie.

viernes, 10 de enero de 2014

El lunes me abandona
el martes me echa de menos,
el miércoles hace huelga
el jueves piensa en e l viernes
el viernes me invita a cervezas
el sábado me despierto muy tarde
el domingo vuelta a empezar...

y pasará el mes
sufriré de mis heridas
y nada volverá a ser igual

encasillada en una casilla de paredes de cartulina...
tiendo siempre a ponerme la tirita antes de tener la herida
precaución?
más bien creo que es cosa del tremendismo que me desordena..
pero por aquí todo está bien...

la prueba de fuego comienza el lunes...
una nueva etapa?

jueves, 9 de enero de 2014

Mi problema es que me encariño demasiado rápido, me acuerdo de quien hace tiempo que me ha olvidado y espero demasiado de gente que da poco.