domingo, 23 de noviembre de 2014

Siempre me imaginé a mi misma dentro de un amor que me consumiera completamente y que fuera sobrecogedor. Un amor que me hiciera despertar y que, a su vez, me hiciera dormir tras interminables conversaciones sobre todo y nada.
Nunca fue difícil para mí enamorarme, pero sí mantenerme enamorada. Mirando hacia atrás, puedo ver que mi primera verdadera gran pena de amor no fue el resultado de perder a alguien con quien “debía estar”, sino que fue pensar que lo que tenía era suficiente.
Nuestra definición de suficiente va a cambiar tanto como nosotros lo hemos hecho. Algún día, “suficiente” será lealtad y confianza, y después pasión y aventura.
Mi primer desamor gatilló una serie de aventuras apasionadas, seguida por una serie de pasos hacia la deslealtad y la desconfianza. Me tomó mucho tiempo decidir que suficiente era suficiente, para darme cuenta que finalmente era tiempo de seguir adelante.


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