lunes, 28 de diciembre de 2015

Y de repente llueven las críticas por tu manera de expresar opiniones, sentimientos o sensaciones, ¿es que a nadie le sorprende que tu paciencia se haya acabado? Pareces tan radical a veces que choca con tu amabilidad, tu actitud desinteresada, tu facilidad para comprender al mundo entero… aunque a todo eso ya se han acostumbrado, ese es el problema, que muchos creen que no vas a cambiar, que siempre serás el “bueno de la película”, que en realidad se puede abusar de ti todo lo que se quiera y que tú no moverás ni un dedo por evitarlo. Pues se equivocan señores…
Todo tiene un límite y el tuyo está llegando en muchos aspectos, y claro que es normal, pero lo más importante, es necesario. Lo que no deja de sorprenderles es que hayas cambiado, o que lo estés intentando, por tu bien. Incoherencia lo llaman, pero eso es lo que se creen ellos. Tú no lo ves así, y a veces ni te molestas en defenderte. No es incoherencia, porque la incoherencia sería callarte cuando realmente debes hablar, la incoherencia sería estar parado cuando en realidad sabes que tienes que moverte, la incoherencia era lo que antes de empezar a mirar un poquito por ti hacías.. Antes quizás pasabas muchas cosas por alto, muchísimas, pero ahora también te estás dando cuenta de que hay gente que sobra, de que hay gente que merece mucho más tu atención, de que no puedes cortar tu forma de ser por nada ni por nadie, de que no siempre es bueno perdonar y seguir adelante como si nada hubiera pasado, porque sí, porque han pasado cosas, que quizás deberían dejarse atrás. Y no hay más, y lo tienes claro.

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