miércoles, 18 de enero de 2017

Tambien soy imbecil

 Nos empeñamos en poner nuestros corazones en manos de otros, con la esperanza de que lo cuiden y haciendo que nuestra felicidad y bienestar dependan de ello. He necesitado muchísimos años en una relación tóxica, y otra buena temporada sola para darme cuenta de que la vida pasa muy deprisa y yo seguía estancada, mirándola pasar. También he pasado por la típica etapa en la que intentas buscar en las redes sociales y todo ese tipo de aplicaciones para conocer gente, alguien que consiga volver a encender la chispa, que consiga "pegar" esos trozos que se han roto o perdido por el camino, o llenar un vacío para sentirte mejor. Y no funcionó. Acabé más rota aún. Descubrí la frialdad con la que algunas personas pueden llegar a tratarte, y como te acabas dando cuenta de que la mayoría va buscando personas por catálogo. Como si de la búsqueda del traje para la boda de tu amigo se tratase. Solo les importa ver suficientes fotos para despues seguir hablándote, o no hacerlo. Da igual el tiempo que hayan conversado contigo, o incluso que te hablara cada hora porque le "encantaba" charlar contigo. Da igual que tú seas una persona como cualquier otra y puedan hacerte daño. Ni un mínimo respeto o cortesía, dandote al menos una explicación. Falta de huevos en la mayoría de casos.
Por eso me alejé de todas esas páginas y busqué fuera de ellas lo que realmente necesitaba encontrar. A mí.

No hay comentarios: