Cosas que no es obligatorio que tengas a los 30 años

Nos han vendido la moto desde pequeñas de que, a partir de cierta edad, lo normal es estar casada, tener hijos, una hipoteca y una vida perfectamente organizada. Entre mis amigas de 30 a 40 años tengo de todo: casadas con hijos, solteras con hipoteca, divorciadas con hijos, emparejadas que no se plantean pasar por el altar, solteras que viven de alquiler, casadas que no tienen intención de tener hijos, opositoras que aún no han abandonado el nido… Unas son más felices que otras, pero no siempre es por ‘tenerlo todo’…
Por suerte hemos llegado a un punto en el que hemos dejado (o estamos intentando dejar) de criticarnos unas a otras por lo que tenemos o dejamos de tener, y es que, todo aquello que parecía obligatorio tener a los 30 y que muchas no tenemos, ha resultado no ser algo tan indispensable. Porque hay muchas cosas que no es necesario que tengas a los 30:
  • Pareja: novio, marido, pareja de hecho, llámalo X. Si muchas de nuestras abuelas levantaran la cabeza se escandalizarían con el hecho de que sigamos solteras, pero lo cierto es que es algo más común de lo que pudiera parecer y más de una vez he escuchado de alguna amiga casada y con hijos eso de ‘Lo que daría yo por unos días de soltería…’
  • Hijos: nuestras abuelas y muchas de nuestras madres, a nuestra edad ya eran familia numerosa, y de hecho, alguna de mis amigas también lo es, pero por suerte cada vez se nos cuestiona menos el hecho de no tener hijos a cierta edad, aunque siempre seguirá habiendo gente que no tiene nada mejor que hacer que organizarle la vida a los demás 

  • El Bodorrio: la gente cada vez se casa menos, esto es una realidad, y los que se casan muchas veces no tienen el dinero (o las ganas) de hacer una boda multitudinaria con 300 invitados. Pasar por el Registro en vaqueros, pegarte el viaje a Bali y hacer el paripé allí, o simplemente hacer una celebración íntima en familia, están a la orden del día, y nadie debería cuestionar a nadie por llevar 10 años con su pareja y no haber pasado por el altar

  • Hipoteca: tal y como está el sector inmobiliario en este país, meterte en una hipoteca que no te quite medio sueldo cada mes, te condiciona a pagar tu casa hasta la jubilación. No gracias. Que no es que el alquiler salga mucho más barato, pero también evita que me sienta atada a un mismo país, a una misma ciudad, a un mismo barrio, para el resto de mis días 
  • Plan de pensiones: a ver, que hay que ahorrar para el futuro, obviamente ya no tenemos 20 años, vivimos con nuestros padres y hemos cobrado nuestro primer sueldo; está claro que hay que guardar un poco cada mes por lo que pueda pasar. Pero no es necesario hacerse un plan de pensiones al que no puedes acceder hasta que te jubiles, con tener una cuenta de ahorro de la que no toques nada, es suficiente

  • El cuerpo que teníamos a los 20: amichis, el efecto de la gravedad aumenta con los años, esto es así, y salvo que lleves desde tu más tierna adolescencia machacándote en un gimnasio, o te hayas vuelto crossfitera antes de llegar a los 30, tus tetas, tu culo y tu chichas colganderas de debajo de los brazos (malditashijasdeputa, ¿de dónde habéis salido?) se habrán caído o se estarán cayendo. Da igual lo gorda o delgada que estés, la (maldita) Ley de la Gravedad no tiene miramientos con nadie
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  • La vida resuelta:  mi padre cambió mucho de trabajo a lo largo de su vida (mentalidad americana), pero mi madre se pasó un 99% de su vida laboral en la misma empresa. Sin embargo, ahora tenemos inquietudes, buscamos aprender cosas nuevas y demostrar que valemos, buscamos ser valorados y ganar más, pero valoramos menos la estabilidad y la lealtad a un único trabajo 

Sin embargo, hay ciertas cosas que sí que debería ser obligatorio que todas tuviéramos a los 30: buenos amigos, felicidad, tiempo para nosotras mismas, conocimiento de todo aquello que nos sienta bien (ya sea ropa, maquillaje, comida, etc) y la certeza de que no somos ni mejores ni peores que otras por no tener todo eso de ahí arriba.

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