Supongo que necesito los pequeños detalles, las sonrisas, los abrazos, los disgustos, las ironías, incluso la indiferencia. Son el reflejo de cada uno de nosotros, algo así como nuestra marca personal. Quizás es por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todos estamos hechos de pequeños detalles. Cosas que hacen que alguien más extrañe nuestra presencia. Momentos irremplazables. Algo así como un café. Si. Un café, hoy, con cualquier persona, será tremendamente distinto a un café de hace cuatro años, con la misma persona. Y creo que no deberíamos intentar recuperar lo que perdemos. Porque no será lo mismo.

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