sábado, 16 de julio de 2011

No entiendo por qué nos empeñamos en hacer lo políticamente correcto. Tenemos la sensación de que haciendo lo moralmente permitido haremos las cosas bien. Sin embargo, ignoramos plenamente que para hacer las cosas bien lo que realmente necesitamos es hacer lo que queremos, lo que sentimos. Y lo que queremos nunca es del agrado de todos, pero sí es perfecto, perfecto para nosotros. Desde pequeños nos enseñan esto, hacer las cosas en pro a una moral universal, sin embargo, no importa tanto lo que nos hayan enseñado de pequeños como lo que nos enseña la vida de mayores. Equivocarse no es un problema, sino una enseñanza. No nos debería preocupar el no conseguir aquello que deseamos porque es mejor intentarlo y tener el 50% de posibilidades de fracasar que no intentarlo y haber fracasado ya en un 100%.

A veces creo que el tiempo no son horas, minutos y segundos, sino la frecuencia con que perdemos y ganamos las cosas una y otra vez.

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