Realidades.

A veces pienso que este mundo no está hecho para personas como tú y como yo, bueno, como tantos.
Aunque algunas personas se queden cortas midiendo suspiros porque no les merece la pena vivirlos por motivos absurdos, ya que de lo absurdo de este mundo es intentar no sentir, sin embargo, otras damos la vida por sentir y por tener suspiros de esos al rojo vivo en cualquier sitio y en cualquier momento del día.
Hay gente que parece que tienen pereza de vivir, otros, intentan vivir demasiado rápido y de lo rápido que quieren sentirlo todo acaban por autodestruir sus principios, sus ideales y sus propios sentimientos, otros, tienen un continuo miedo a caer porque no saben que algunas veces para subir a lo más alto es necesario caer antes, otros, no sienten directamente porque a veces se me olvida que hay gente que no tiene alma, que no tiene corazón, y otros, otros vivimos, sentimos, reímos, suspiramos, nos enamoramos, caemos, nos volvemos a enamorar, somos felices, superamos miedos y nos exponemos pese a todo a volver a caer. Lo bonito es que mientras se es feliz, la posibilidad de caer se ve tan lejana que te crees inmune a la epidemia de caer en la puta realidad.
Y la puta realidad es que la gente se muere, que la gente pasa hambre, que la gente mata, que la gente es violada, maltratada, aniquilada. Es que la gente pierde a sus hijos en cualquier guerra por los intereses corruptos de su gobierno, es que la gente no se mira al espejo cuando critican, es que la gente se droga, es que la gente sigue su camino sin preocuparse de si deja atrás a otros, o de si está fallando o no al de al lado.
Y yo hay días que no puedo con todo esto. De vez en cuando caigo en la cuenta de que la vida es dura, de que la realidad se nos escapa con creces de las manos, de que la gente no intenta ser feliz y que otros simplemente no tienen la oportunidad de serlo.

Y justo cuando más necesitaba escuchar tu voz, el teléfono empezaba a sonar, y eras tú, con tu voz, con tus buenas noches y con tus planes para mañana, haciendo como si no hubiese pasado nada, haciendo como si todo va bien. PROTEGIÉNDOME.


Ha sido un milagro. De esos que existen cuando el orden no mira hacia arriba.

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