Volver a salir con un cigarro entre los dedos, dar una calada y echar todo el aire, reírme yo solita, disfrutar cada noche, acostarme con cada luna, y pensar que.. todo está genial.

Los momentos tristes, si necesito estar mal, y sentirme incomprendida en algún momento de mi vida, pues también es bueno, y luego lo veré con buenos ojos, nunca hay un fin del mundo por derramar una lágrima, o dos o las que caigan hacia el suelo. Levantarse luego es genial, y ver que incluso el estar triste fue bello.. porque en ese momento lo necesitaba.

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