domingo, 30 de marzo de 2008

Sincerandome.II-
(:





Siempre fui algo impaciente, consciente de que hay esperas que más que prudentes son inútiles. ¿Por qué esperamos al día de nuestra muerte para empezar a vivir? Nunca hicimos caso a esas palabras roncas del borracho que nos decía con una sonrisa que la vida son dos días. Asentíamos. Quizás durante cinco minutos, diez, pensamos que aquel hombre, a pesar de su aliento a vino y tabaco, llevaba razón. Pero se nos olvidaba nada más entrar en el metro siendo uno más de toda aquella gente formal. Nada quedaba al llegar a casa, y mucho menos al día siguiente.

A mí ya no se me olvida. No espero más para tomar café a medianoche si me apetece, sin pensar en las ojeras del día siguiente. Quiero gritarle a ese jefe que se cree mi dueño y salir de mi oficina por la puerta grande, quiero pasear de la mano de un desconocido, quiero huir de la apatía a la que creemos estar condenados, quiero burlarme de esa mentira a la que llaman vida.

Y ya no aguanto más en esta ciudad que me mata. No la quiero y no me quiere. Siento como una locura caprichosa me incita a salir corriendo con tan solo una sonrisa como equipaje. Quiero vivir hoy en una aldea del Amazonas, y mañana en un velero viejo que cruce el Mediterráneo simplemente porque una noche, de niña, lo soñé. Quiero llevar mil historias a mi tumba.

El tiempo pasa rápido, sí, pero dejemos de facilitar las cosas. Dejemos de adelantar trabajo envejeciendo voluntariamente. Rutina pinta arrugas imborrables y nunca vi tantas en las caras de los jóvenes, nunca vi tantos esclavos en tiempos modernos. Tantos ciegos, tantos tontos, tantas malas intenciones. Me río y se ríen. Me río del mundo y me llaman loca, señalándome con el dedo y una amplia carcajada. Loca, soñadora, imprudente, inmadura e incluso inmoral. Qué sabrán ellos de moral si su moral es el dinero. Qué sabrán ellos y por qué me juzgan.

En lo más profundo de mi locura siento que nunca había estado tan cuerda. Dime. Dime si experimentaste alguna vez la sensación de hacer lo que querías y no lo que debías. Y dime quien es el loco ahora.











Yo el día que decidí volverme loca lo perdí todo. Lo perdí todo y gané mucho más. Y ahora ya no le temo al miedo."

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