Como una niña que te busca...

De tu inteligencia el pelo se me enreda. La comisura de tus labios se me hace eterna. Tu boca cautelosa, vacilona y elocuente, hecha para besar, hay veces, demasiadas, que mata. Tu corazón bombea tu sangre a un ritmo acelerado si yo me acerco esos dos pasos más que no debo. Tus ojos brillan si me ven aparecer y tu espalda se tensa si me encuentras buscando pelea. Tu diplomacia cuidadosa y cordial se desploma cuando pierdes el control de todos los enjambres que pretendes dominar. En realidad eres tan iluso que te entusiasmas como un niño pequeño con la primera bocanada de aire fresco que te llega. Y cuando te callas, parece que la luna no va a salir nunca. Y a mí me da que la luna últimamente sale todos los días.

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