miércoles, 21 de diciembre de 2011

Fumar puede matar,
y no fumar también.
Incluso no amar.

Lo importante
no es lo que puede matar,
sino lo que puede morir.

Está bien, construyamos un mundo de inmortales,
de pulmones de acero, de diálisis, de marcapasos.

Vivamos hasta la eternidad de créditos, como las estatuas de Pompeya.

Pero luego, ¿qué juventud vamos a echar de menos? ¿qué otro tiempo fue mejor?

Fumar puede matar. Olvidar puede matar. Planear puede matar. Matar puede matar.

Mejor morir sin dudas.
Mejor morir matándome que matando.

Mejor morir fumando.

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