miércoles, 19 de noviembre de 2008

Con el tiempo...

Dos y media del medio día. Llego cansada después una intensa mañana de curro. Enciendo el ordenador portátil, me tumbo en la cama. Miro mi correo electrónico. "Tres mensajes nuevos". Dos de publicidad y uno de una vieja amiga. Ojala sea un mensaje de esos que desde hace tantos años extraño recibir – pienso, pero por desgracia es un mensaje en cadena, típico de Internet – Uno de esos donde alguna amiga o amigo suele contarte qué tal le va la vida, sus últimos acontecimientos y sus proyectos para ser feliz. Después te pregunta cómo te va la vida a ti, cuáles son tus proyectos y tus ilusiones. Yo nunca sé a ciencia cierta qué responder, pero... da igual. Lo que más importa es que (El) está ahí, en otra ciudad ajena a ti y te recuerda, se preocupa por tu vida y por no olvidar que formaste y quizá sigues formando parte de su vida.

Extraño un mensaje de esos, o una carta, qué más da.

Las cosas, con el tiempo, se pierden, cambian... Y lo peor es que amigos hay uno de cada cien.

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