Venga, Házlo...

Llévatelo todo de aquí. Llévate mis miedos, mis contradicciones, mis locuras en vano, mis viajes al fondo de la tierra, también, en vano –como casi todo lo que he hecho hasta ahora- mis mil infiernos y mis otras tantas tonterías. Haz que me vuelva loca por ti, no permitas que me vaya, ni que me quede estancada. Cúrame las heridas hasta que no hayan cicatrices. Hazme un lavado de memoria de lo que ya es inherte y da rabia. Revolucióname a mil por hora, no dejes que deje de pensar ni un solo segundo en ti, no dejes ni un milímetro de mi piel sin tocar. Porque mi lengua busca la tuya como un pez que busca el mar. Así que ya que has logrado resucitarme, haz que perder el tiempo pensando en tus ojos merezca la pena para un ratito largo.

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