Hay veces que te sientes inexplicablemente sola, sin ganas ni ánimos de nada. Además, no es suficiente que una persona esté dispuesta a sacarte de tu estado poniendo lo mejor de su parte. La cuestión no reside en que estés sola, sino en que te sientes sola. Por tanto, la cuestión no es que quieran estar contigo, sino que tú quieras estar con ellos. Por suerte, cuando tengo recaídas existenciales, ella es la única persona con la que me apetece estar y la que además, me responde estando conmigo. Parece mentira como una persona de la nada se pueda hacer tales huecos en tu vida, hasta tal punto que es la clave que te sustenta en muchos momentos. Me siento segura a su lado, como si fuera una hermana mayor que me comprende y me cuida. Es sentir que, aunque todo vaya mal, vas a poder a acudir a ella porque siempre está ahí con su sonrisa, su espontaneidad y su fuerza contagiosa.

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