Crecer

Cuando tenía once años me enteré de que Papa Noel, el señor de rojo que entraba todas las navidades por la terraza, no iba a volver, no existía. 

Me lo dijo una niña que apenas conocía. 
En misa nunca me explicaron a dónde iba el dinero que le dábamos a esos señores que pasaban la cesta y sonreían. 
Aún ahora, con veintisiete años, sigo sin noticias de su utilidad. 
He tenido que inventar un lugar secreto a donde van los muertos, unos dicen que están en el cielo con un tipo llamado Jesús que aún no he tenido el placer de conocer, y otros afirman que siguen entre nosotros, pero yo no puedo verles.

 ¿Y el ratoncito perez? ¿Por qué se lo inventaron todo? ¿Por qué cuando te detectan un cáncer no hay una moneda debajo de la almohada y el ratón se lleva la enfermedad a cuestas? ¿Por qué, en el siglo XXI, los hombres siguen pegando a las mujeres?

Hablemos. Hablemos claro. Hablemos de todo lo que no sabemos, de todo lo que nunca nos contaron. .....

Comentarios

Entradas populares de este blog

En vez de enemigos, haya paz

¿Y si..?