lunes, 28 de diciembre de 2009

Tacticas para ser Feliz

Cuanto más observo, más cuenta me doy de que la gente no es feliz. Comprobarlo. Basta con observar a todos los que hacen cola en la parada del autobús cada mañana o ir a una tienda de ropa un día cualquiera a mediodía. Cuando casi todo el mundo está almorzando, y un porcentaje más grande de lo que imagináis está comprando ropa. ¿Ropa para qué? ¿Para vestirse? Vamos. En mi cuarto ya no caben más trapos y yo sigo comprando. Cuanto más ropa tengo, más feliz soy. Hasta que la prenda caduca y mi felicidad se esfuma, y entonces tengo que comprar algo más para sentir que la vida merece la pena?. Y esto nos pasa a muchísimas mujeres, no es que yo sea una compradora compulsiva, en absoluto, pero siempre que compro compro para ser feliz. Nunca única y exclusivamente para vestirme. No sólo compramos ropa cuando no somos felices. También compramos comida. Y comemos como cerdos en el sofá de casa mientras vemos alguna película romántica americana. Los más extrovertidos se tiran horas y horas hablando por teléfono sobre su estado anímico, mientras la caja expendedora hace Clic, Clic, Clic. Al mundo le encanta que la gente no sea feliz. ¿De qué trabajarían los psicólogos si todos estuviéramos estupendamente? Pensarlo. El consumo de bollos, helados y chocolates varios disminuiría notablemente. El consumo de alcohol también disminuiría. La gente feliz no se suicida, menos trabajo para los médicos y los bomberos, y menos dinero también. Algunas personas van al gimnasio para mantenerse en forma, otras porque el médico se lo ha recetado, otras para ser capaces de mirarse al espejo sin vomitar, otras porque quieren aumentar sus posibilidades a la hora de encontrar pareja, etc. Pero todas tienen un mismo objetivo común: Ser feliz. Y el mismo método para conseguirlo: Gastando dinero. Pero, tranquilos, que nosotros no tenemos la culpa. Sólo queremos ser felices. Es simplemente que no sabemos cómo conseguirlo. No nos enseñaron a sonreír sin una moneda en el bolsillo y ahora es tarde para aprender a ser independientes porque luchamos contracorriente. ¿Cómo vamos a hacerlo?
¿Cómo vamos a ser felices?

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