viernes, 18 de diciembre de 2009

Ordenar una vida no es fácil, ordenar una mente tampoco. Ambas cosas requieren un enorme gasto de energía, no le extrañe al mundo que se atiborre a chocolate cada 5 minutos: lo necesita.
Tampoco les extrañe que diga tonterías, que salte, que grite, que sonría sin motivo, que llore sin motivo, que se desespere, que les desespere a ustedes, que se vuelva loca y vuelva loco al mundo: es lo normal en estos casos.
Todo es producto de la dificultad de la tarea de orden que ha de llevar a cabo, tengan paciencia con ella, por favor.

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