lunes, 21 de diciembre de 2009

El don de la palabra se lleva en vena. Así como el don de la pintura, de la música o el don tan importante de saber ver siempre la parte buena. Hay gente que no sabe expresarse. Más bien, nunca lo intentaron. Basta con dar una patada contra la pared o disparar un puñetazo contra aquello que les perturba, les hace daño o les conmueve. Así queda todo arreglado. Lo que sí que es cierto es que el don de saltarse cosas por alto es imprescindible para seguir viviendo y sobrevivir a la vez. Da igual el daño que te hagan. Da igual que te rasguen el corazón, que te saquen las entrañas, las troceen y pisoteen y luego te las devuelvan por pena. Así que en los colegios deberían cambiar la asignatura de religión por “cómo ser felices”. Tema 1: Cómo no sacar conclusiones, no pensar en nada, vivir en los mundos de yupi y HACERSE EL TONTO. Se advertirá que quien no apruebe esta asignatura su vida será una pérdida de tiempo. Lo de hacerse el tonto es la parte difícil. Algunos como yo, aunque seamos pocos, no sabemos hacerlo. Pese a haber pasado ya de los veinte y pese a que nos hayan hecho saber a la fuerza que esa es la clave para mantenerse intacto y limpio de las salpicaduras de barro.


Feliz Navidad!!!

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