Qué fácil es borrar lo que siempre quisimos ser después de un atracón de palomitas.

Qué fácil es olvidarse del que era nuestro amigo desde hace años. Del camino correcto. De las idas y venidas. De las noches de borrachera. De lo que pesa el tiempo en el cuerpo. De las ganas de volar. De las horas perdidas frente a una botella de coca-cola vacía contando nuestras penas a la nada.

Qué fácil es caer en la trampa de conformarnos con lo que ya tenemos. Qué atrevido es el hecho de no atreverse. De ser cobarde. Qué pocas son las ganas de creer en la vida una vez que los días duros se amontonan en una esquina. Qué difícil es madurar y no morir en el intento.

Qué difícil es subirse a la línea de metro que nos lleva a la parada que siempre hemos querido. Y qué difícil es elegir la parada adecuada y con ello acertar.

Y todo guardado en un cajón. Como si no hubiese existido. Como si nunca todo eso nos hubiese pertenecido. Como si no tuviésemos el derecho a intentar ser felices. Como si fuésemos cemento. Sin capacidad de movimiento, sin capacidad de sentir placer, odio ni alegría.
Como si el amor fuese dado como limosna en medio de una tormenta para los cuatro locos que quedamos sueltos y que aún creemos que todo sin ello es como tener un día malo elevado al cuadrado.

Comentarios

Jharet ha dicho que…
peque uno de esos locos soy yooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!, la vida a muchas vueltas eso lo debes de saber porque seguro que estas tan mareada como yo xdd, debes intentar disfrutar siempre del momento como con el inchon de fotos que nos hicimos jajaja y no mirar atras aunque se que esto ultimo es dificil

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