sábado, 23 de enero de 2010

Resulta muy… ¿molesto? bueno, así se podría definir de una forma muy suave, cuando la gente solo te necesita o te busca para desahogarse, cuando están mal y necesitan su paño de lágrimas, y después, cuando han solucionado sus problemas, (con tu ayuda por intentar subirles el ánimo), se olvidan de ti y vuelven a su vida normal… Aunque quizá sea peor que ni siquiera te necesiten… que se olviden de que existes por completo, que desaparezca esa complicidad, esas risas, y esos buenos momentos que un día fueron de verdad… ¿y todo por qué? Porque en sus vidas ha aparecido alguien que ellos consideran más importante, a quienes le dedican cada segundo y por quienes dicen lo darían todo… Y lo entiendo, pero no comparto esa manera de hacer las cosas. Celos, no gracias, no es eso. Simplemente duele ver como poco a poco, y en algunos casos de sopetón, te van dejando de lado.
Y aquí es cuando aparece mi vena rencorosa, y les digo a todos ellos que algún día se darán cuenta de lo que tienen, de lo que tenían, y de lo que han ido perdiendo por el camino. Porque no es mi “deber” ir detrás de cada uno diciéndoles: “hola, estoy aquí”.
Solo pido que jamás haga yo lo mismo…

1 comentario:

try again, fail again, fail better dijo...

eso ocurre tantisimo
o se ponen a darte consejos, cuando hace 2 dias estaban por los suelos