Edén

Todos somos cadáveres y todos queremos llegar al Edén.
Rozar el cielo no es cosa de pilotos previamente preparados. Se supone, que cada uno de nosotros está destinado a rozar el cielo aunque sea sólo por unas horas, para demostrar al oleaje que nos trajo hasta aquí que nosotros podemos nadar, y bucear, ser seres sobrenaturales que buscan y encuentran placer y un lugar entero lleno de todas las canciones bonitas del mundo que sonarán una tras otra bajo la mirada de aquellos que aún nos guardan las ganas de ir contra marea. La mayoría de las veces no tenemos ni idea de a dónde vamos a ir a parar. Otras, nos hacen tantísimo daño que creemos que la solución perfecta es abandonar la aventura a la mitad y quedarnos en una isla desierta de por vida. Otras, simplemente nos cansamos de todo y seguimos nadando aunque no sepamos de dónde sacamos tanta fuerza y tantas ganas, y a veces, llegamos a playas desiertas donde nos plantamos a descansar. Y otras, pero estas pasan menos, es la marea la que te lleva y tú te dejas llevar, te dedicas a soñar, y una vez que has llegado justo a la línea que une horizonte con mar, los sueños se te hacen realidad. Llámalo magia, llámalo destino, llámalo suerte… Lo más grande que le puede pasar a una persona, es llegar hasta este punto, y no sentir miedo. El miedo, sólo sirve para guardártelo en el bolsillo cuando tienes que hacer algo importante, o al menos, eso dice él. El miedo a abrir la boca y decir lo que piensas, el miedo a las consecuencias, el miedo al rechazo, el miedo a una mala mirada, el miedo a que pasen los años y hacerte de hielo, el miedo a una mala caída, el miedo a sentir de más, el miedo a hacerte ilusiones en vano, el miedo de que no se te cumplan los sueños, el miedo de no encontrarle nunca, el miedo de sentir que nadie te escucha. El miedo a sentirse solo. Porque, creo, que a estas alturas, lo peor que le puede pasar a alguien, es sentir que está solo. Y pensar todo esto, incluso ya da miedo.
Y lo que menos aguantamos los dos, es que las cosas no salgan como queremos.


Supongamos que es Navidad...

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