sábado, 20 de diciembre de 2008

Me.

Dicen que siempre anda un poco despistada, como si viviera en otro lugar que no tuviera nada que ver con la realidad. Dicen que a menudo sonríe sin motivo, y que anda siempre con el corazón a flor de piel.
Dicen que no se entera de nada, que es un poco rara. Que no sigue una regla estricta, pero tampoco la sobrepasa.
Dicen que es simpática y antipática. Incluso algunos se atreven a tacharla de prepotente, ignorando que no es más que una mujer con las ideas muy claras.
Y es que ella no es rara, y aunque parezca que siempre va por otro lado, se entera de todo. No es antipática, es sólo que no le gusta perder el tiempo. Trata a las personas con el mismo cuidado que trata a sus libros, pues reconoce que ambos pueden llegar a ser igual de interesantes. Y como si de un libro se tratara, relee una y otra vez las miradas con las que se cruza día tras día, y cuando se aprende la historia de memoria, se despide de una forma tan sútil que nadie se da cuenta realmente de que se acaba de marchar.
Sonrie continuamente, y no precisamente porque los demás lo provoquen. Sonríe porque se enamora, sonríe porque le gusta la vida, sonríe porque sabe hasta donde es capaz de llegar, porque sabe que querer es poder, y ella quiere y lo intenta, de la forma en la que la vida le ha enseñado a intentarlo.
Y aunque parezca que anda como perdida, aunque desde fuera se la pueda ver como una pieza que no encaja, está, está ahí y es consciente de que cuando falta su ausencia se nota, sabe que no es imprescindible, ni pretende serlo, pero sí reconoce que con ella las cosas son más fáciles, sabe que lo da todo cuando tiene que darlo y que sabe estar y ser en el momento exacto.
Es valiente cuando le interesa serlo, y aunque no cree que existan personas y cosas puntuales imprescindibles, no concibe su vida en solitario, sino que reconoce que la esencia del ser humano está en todo lo vivido, en su mundo interior y exterior, porque el ser humano no es más que eso, un montón de historias de personas que provocan que al final la vida merezca la pena.

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