Ni quien soy..

Estoy cansada. Ni paciencia, ni ganas, ni nada. Que este no es mi sitio, que no me encuentro, que no sé quién soy, ni quién quiero ser. Y ahora que estoy en la cama, en mi casa, escucho la madera crujir y me acuerdo de cuando aún no existían ni mis ganas, ni mis pensamientos, ni mis teorías acerca de lo fácil o difícil que es vivir, o no vivir. Porque hay veces en las que merece la pena no vivir, o al menos, no subirse al mundo de las prisas, los autobuses, el reloj que cuenta nuestras horas y las luces que marcan un destino que no está hecho para mí. Esta vida no es mía, y del egoísmo de mis pasos está el aprender a vivir sabiendo que no gano, ni pierdo. Que mis ganas no deberían ser así. Que no sé quién soy. Y que da miedo pensar en la posibilidad de no poder llegar a saberlo nunca.

Hay días, o noches, temporadas o décadas, que no sirven de nada. Si no, que se lo digan a los que morían de peste en la Edad Media. Que de ellos nadie se acuerda.

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