Sentada al lado del cielo

Días mirando a lo más alto, sonidos de trenes que pasan una sola vez. ¿Subes o bajas reina mora? En un impass de invierno, con un corazón de verano. Quiero aprender a correr sin rodear las esquinas de tu casa, quiero aprender a mentir sin ser esclava de una garganta profunda. Me gustaría ser poeta y escribir una dulce verdad escondida entre versos. Pero no me gustan las rimas, sino las melodías de un pestañeo. Algo más real, ¿entiendes?


Duermo entre camas de posibilidades y almohadas de esperanzas. En el tiempo que se funde de nuevo la bombilla, quizás todo haya cambiado ya. Puedo cambiar de piel y de vida, puedo y quiero, pero mi fuerza pierde aceite con cada suspiro. Puede ser que olvide el naranja, puede ser que me entregue al flan, puede ser que visite un ministerio. En la cuerda floja del sentido de una palabra, no creo en el futuro porque nunca me deja mirarle a la cara. Por eso miro allí arriba, para perderme entre mis propias nubes, y de vez en cuando sentarme al lado del cielo.

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