Ella.


Ella no entendía nada que no fuera hecho por puro placer, por las mañanas se vestía con la ventana de su habitación abierta solo por el simple hecho de alegrar la vida al vecino de en frente, le encantaba el ruido crujiente de las palomitas en el cine, era la persona mas inquietante del mundo, podía mirarte fijamente cuando hablabas hasta ponerte nervioso y que te sudasen las manos, le gustaba tiritar de frio solo porque le castañeasen los dientes, dejaba marcas de carmín rojo piruleta por donde pasaba, te leía el futuro en los posos del café inventando siempre una historia fantástica donde algún valiente dragón conseguía salvar a la princesa del malvado principe azul. No sabía hacer otra cosa que soñar despierta y por eso siempre daba con los huesos en algun imbécil que decía que la quería igual o más que a su Toyota. Ella no tenía corazón, lo había perdido, decía, pero todas las noches se comía la luna a cucharadas.

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