lunes, 30 de noviembre de 2009

Enredos

Me preguntas qué me pasa y no sé contestarte. Sólo sé que de repente me he quedado esperando.
Espero que se me pasen esas ganas de llamarte, de recibir esa llamada a las doce que como a Cenicienta me traían a mi príncipe; espero que mi teléfono se haya estropeado y ésa sea la razón por la que ha dejado de sonar.
Espero que se me pasen las lágrimas, que caduque la tristeza que se ha instaurado en mi corazoncito y que vuelvan los colores… pero de momento sólo veo el gris y mis bufandas de colores ya no me hacen sonreír.
Espero volver a verme cuando me miro al espejo y no ser un boceto, líneas desdibujadas de lo que un día fui, espero encontrarme de nuevo entre las ojeras y que no me cueste tanto subir los peldaños de esta escalera de la que todavía no veo el final, todavía no veo el cielo…
Espero que se pase el dolor, que se cierre la brecha y aunque intento curarla con azúcar, mi cabeza no encuentra la cura…
Espero a que me devuelva el corazón porque todavía lo tiene en sus manos, espero que llegue el momento en el que deje de imaginarlo a mi lado como antes, espero que llegue el día en el que ya no me quede esperándole…

Es un simple aleteo que descuadra tu mundo. Las cosas seguras, las que tenemos planificadas, se derrumban… algo las altera.
No puedo distinguir entre la verdad y la mentira en tus palabras, no sé si piensas todo lo que dices y no sé si quiero averiguarlo.
Consigues hacer un ovillo mi corazón, llegas como un torbellino y lo revuelves todo, me arrancas sonrisas a medias y caigo sin solución.


He roto la cuerda, he cruzado el límite y aquí todo es más complicado.
No me tengo en pie, caigo sin solución y ya no noto los latidos de mi corazón. Indecisión, miedo y enredos.
El sonido de esas gotas de lluvia congelan mis sentidos, me provocan escalofríos y atraviesan mi alma. Por qué es tan complicado entender que ya no queda nada…
Busco una salida, debería apartarme… pero el problema es que no sé si quiero hacerlo…

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