El lado oscuro del corazón


Cuándo arrugas un papel y al cabo de unos segundos lo despliegas hay miles de arrugas, imperfecciones, en él. Por muchas horas que estés, por mucho que lo intentes no lo vas a dejar cómo antes. No vas a poder aplanarlo.
Vas a poder aplanar algunas arrugas, pero ni se notará. Siempre, siempre van a quedar arrugas y nunca vas a poder borrarlas, se van a quedar allí siempre. Ni el paso del tiempo las va a curar.
Un corazón humano funciona igual que un simple papel. Cuándo un corazón se rompe nunca se vuelve a unir del todo. Siempre se pierden piezas por el camino. Cuándo un corazón se congela siempre va a quedar un poco de hielo en él. Cuándo un corazón se para es casi imposible que vuelva a funcionar.
En el corazón siempre van a quedar heridas, por muchas tiritas que le pongas no se va a curar. Por mucha felicidad que le lleves siempre va a quedar un rasguño de melancolía.
Hay heridas que quedan bien sujetas y que nunca más se abren, otras se descosen demasiadas veces y nunca llegan a curarse, nunca dejan de sangrar silenciosamente.
El corazón nunca se recupera. Seguirá latiendo, por supuesto, pero con el paso de los años irá más y más lento día tras día hasta que llegará un día en el que de tantas heridas descosidas dejará de latir y se marchará.

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